Médicos españoles recelan del aborto
La lectura del artículo: “Médicos objetores en aborto y eutanasia: ¿por qué hay tanta diferencia?”, publicada por el conocido periódico profesional “Redacción Médica”, que relata, por boca de algunos médicos e instituciones profesionales de Cataluña, cierto sentimiento de perplejidad entre la desproporción de médicos objetores al aborto que aún quedan” en Cataluña y la cantidad nimia de profesionales objetores a la eutanasia, me ha suscitado algunas reflexiones.
Autor: José Antonio Díez, Coordinador General de ANDOC.
En otro momento, me referiré a la objeción a la eutanasia, sin dejar de señalar, al menos, que los datos de objeción de conciencia a esa práctica están tomados de los registros de públicos gestionados por las autoridades sanitarias catalanas, que contrastan con el importante volumen de objetores que hay en otra parte de España (vid. DERECHO A LA EUTANASIA Y OBJECIÓN DE CONCIENCIA: NOVEDADES DE LA LEY ESPAÑOLA Y PANORAMA INTERNACIONAL, Diez JA, 2023), y que en Cataluña como sucede en la mayor parte de España los datos de objetores no son fiables, porque la inmensa mayoría de los profesionales no se apuntan, ni se van a apuntar, salvo que reciban denuncias.
Ahora, nos centraremos en la supuesta dificultad expresada en este artículo para encontrar médicos que estén dispuestos a practicar abortos. Cabe señalar que Cataluña es la comunidad donde más abortos y eutanasias se producen, y la que en apariencia cuenta con una colectivo médico más dispuesto a colaborar. Sin duda, alentado también por la beligerancia de las autoridades sanitarias de allí, que van ampliando paulatinamente las posibilidades del aborto en la sanidad pública.
Según los datos que llegan de los países de nuestro entorno como Francia, y Italia, y -en otro orden de cosas, Alemania, cada vez son menos los médicos que quieran dedicarse a esta práctica. Pueden verse a continuación noticias recientes.
- Francia: Objeción de conciencia y aborto, un tema tabú en Francia.
- Francia: Revuelo en Francia: el presidente de los ginecólogos aplica al aborto la palabra «homicidio»
- Alemania: Los riesgos de que cada vez menos doctores sepan practicar un aborto en Alemania (y la ingeniosa solución de unos estudiantes de Medicina)
- Italia: El creciente rechazo de los médicos a realizar abortos en Italia
En Francia, por ejemplo, la escasez de ginecólogos y obstetras dispuestos a practicar abortos se ha visto ampliamente compensada por la generalización del aborto farmacológico, que representará el 70% de los abortos en 2019 (según la DRESS) y puede ser prescrito por cualquier médico o matrona del sector privado, incluso a través de la telemedicina, y por la autorización concedida a las matronas para practicar abortos quirúrgicos.
Además, el aumento del precio de los abortos desde 2022 ha hecho que esta práctica resulte económicamente atractiva. Por consiguiente, en Francia no se impide abortar a ninguna mujer, y el acceso al aborto no está en absoluto amenazado. De hecho, el número de abortos nunca ha sido tan alto en Francia, alcanzando los 223.000 en 2021[1].
En España, también se está recurriendo cada vez más al aborto farmacológico: en 2023, se produjeron más de 19.828 abortos mediante las píldoras anticonceptivas, un 20 % de los registrados por Sanidad. En este punto, son muy expresivos los datos de Cataluña; en septiembre de 2022, la Generalitat aprobó también un nuevo protocolo por el que ampliaba, adelantándose al resto de comunidades, el plazo para el aborto farmacológico hasta la semana 14 de gestación.
La falta de médicos abortistas se está supliendo cada vez más por los abortos farmacológicos, más “tolerables” para las usuarias porque les evitan el recurso a profesionales y el trauma de pasar por quirófano y tener posibilidad de “vivir” más directamente ese drama.

El aborto farmacológico (con misoprostol o drogas similares), puede enmascarar más fácilmente la realidad del aborto, aunque no evita, sino que aumenta posibles efectos no deseados, que difícilmente se detectan por falta de seguimiento médico, e incluso, porque esos preparados se pueden adquirir por internet o en el mercado negro. No existe en la industria farmacéutica medios para el seguimiento de estas pacientes ni protocolo de actuación antes de dispensar la píldora abortiva, en especial, con las menores de edad.
Convertir el aborto en bandera de progresismo (sin obviar su carácter dramático para la mujer y la mortalidad inmensa de seres humanos), cada vez es menos creíble, salvo en pequeños cenáculos políticos. Es cada vez más necesario seguir indagando en sus causas, sin exhibir estereotipos que enmascaran la realidad Según los últimos datos disponibles de Eurostat, el uso del aborto está cayendo en todos los países europeos excepto Francia, Reino Unido y España.
[1] Dato del autor del resumen: según datos oficiales, el nº de nacimientos en Francia en 2021 fue 742602; es decir; 1 de cada 3 embarazos acaban en aborto; en España, en ese mismo año, 1 de cada 4/5.
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