Importante reducción de la mortalidad materna en el mundo

Aceprensa.com

21.05.2014

oms

La Organización Mundial de la Salud ha publicado dos informes que confirman el descenso en el número de muertes asociadas a la maternidad. Enel primero de ellos, se analizan los datos totales y su evolución histórica por regiones y países. En el otro, aparecido en la revista médica The Lancet, se estudian las causas y se proponen nuevas líneas de actuación para seguir avanzado.

Mejorar la salud materna es el quinto de los ocho Objetivos del Milenio, una serie de compromisos establecidos por la ONU y algunas instituciones internacionales en el año 2000. Una meta asociada a dicho objetivo era conseguir reducir la tasa de mortalidad materna (TMM: muertes por cada 100.000 nacidos vivos) en un 75% antes de 2015. No parece que vaya a lograrse a nivel mundial, aunque sí lo han conseguido ya algunos de los países con tasas más altas, fundamentalmente en África.

Según el primer informe de los mencionados, en 2013 hubo 289.000 muertes asociadas a la maternidad en todo el mundo (lo que supone una tasa de 210 por 100.000 nacidos), un 45% menos que en 1990. Las regiones con peores datos absolutos son el África subsahariana y el sur de Asia –un 62% y un 24% del total de muertes, respectivamente–, pero el Caribe y Oceanía tienenla misma TMMque el sur de Asia. Prácticamente todos los países con las TMM más altas son africanos, salvo Afganistán y Haití.

La hemorragia, la hipertensión y el SIDA son las causas más importantes de mortalidad materna

 Causas principales de las muertes

El artículo publicado en The Lancet (“Global causes of maternal death: a WHO systematic analysis”) estudia las causas más frecuentes de la mortalidad materna en el mundo. Las divide en dos grupos: directas (hemorragia, hipertensión, aborto, embolia, infecciones) e indirectas, de las cuales la mayor parte responden a enfermedades anteriores al embarazo. El SIDA es la más importante de ellas: en 2013 fue el causante de más del 5% de las muertes, aunque en 13 países –todos africanos– su incidencia superó el 10%.

En total, las causas directas explicaron el 73% de las muertes, con la hemorragia (27%) y los problemas de hipertensión (14%) en primer lugar. Después vienen las muertes por infección y “otras causas directas”, ambas en torno al 10%. En quinto lugar, el aborto, que estuvo detrás del 8% de los fallecimientos, lo que equivaldría a unas 23.000 muertes. Según los autores, aunque esta cifra apunta a un descenso frente a anteriores estimaciones –que cifraban su incidencia en un 13%–, no hay que descartar que la proporción de muertes relacionadas con abortos sea superior; sucedería que, en países donde esta práctica tiene una consideración legal y moral negativa, los médicos o familiares oculten la verdadera causa de muerte para evitar problemas.

 Al aborto se atribuyen el 8% de las muertes de las madres

 En cualquier caso, la proporción de fallecimientos relacionados con abortos es poco representativa si se la compara con la de otras causas directas. La hipertensión de la madre, por ejemplo, provoca el 22% de las muertes en Latinoamérica y el Caribe; en el sur de Asia destacan los fallecimientos por infección, y en África por hemorragias.

La mortalidad y la legislación sobre el aborto
Uno de los argumentos más empleados por los defensores de liberalizar el aborto es que así se evitarían muertes por abortos inseguros.

En realidad, para salvar vidas lo que hace falta en primer término no es una liberalización o grandes programas de educación en “derechos reproductivos”, sino mejorar las condiciones sanitarias, de forma que se pueda cumplir lo que permite la ley.

Cuando mejoran estas condiciones, la mortalidad materna disminuye drásticamente, y el dilema entre la vida de la madre o la del niño es cada vez menos frecuente. Un ejemplo de esto es Polonia. Pese a contar con una de las legislaciones más pro vida del mundo (y, por tanto, más restrictiva con el aborto), la TMM ha disminuido un 81% desde 1990, y hoy en día es 3, una de las más bajas del mundo.

 Chile, que prohíbe el aborto, tiene una tasa de mortalidad materna muy baja, inferior a la de Cuba, donde es libre

 Hispanoamérica es otra región interesante para evaluar la influencia de las legislaciones en la mortalidad materna. También por la presión del lobby pro-choice. Allí se encuentran algunos de los países con leyes más decididamente anti-aborto. En Chile, por ejemplo, la TMM ha descendido un 60% hasta 22, la más baja de la región con diferencia. En El Salvador, Honduras, Nicaragua y República Dominicana, el aborto no está permitido en casi ningún caso. Con todo, sus TMM han bajado entre un 40% y un 60% desde 1990, y en la actualidad tienen valores parecidos a los de Cuba. En este último país, donde el aborto está totalmente liberalizado, la TMM ha crecido un 20% en el mismo periodo, hasta alcanzar una cifra de 80. En Uruguay, donde hace año y medio se aprobó una nueva ley de aborto que aumenta los supuestos legalizados, la TMM ya había bajado espectacularmente antes del cambio.

Todos estos datos indican que en la lucha contra la mortalidad materna lo importante es la mejora de la atención sanitaria antes, durante y después del parto. Además, la propia OMSha recomendado en el artículo de The Lancetponer el foco en las causas indirectas, especialmente en cómo afectan algunas enfermedades de la madre como la diabetes o los problemas cardiovasculares y respiratorios.

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