20 años de eutanasia en Bélgica y 27000 muertos oficiales: la realidad que se esconde detrás

Eutanasia en Bélgica

El 28 de mayo se cumplen 20 años desde que se firmara la ley que legalizaba la eutanasia en Bélgica, un país que ha ido abriendo camino a los que pretenden normalizar la muerte provocada de las personas. Dos décadas en los que se ha podido observar de manera clara la “pendiente resbaladiza” y cómo se ha pasado a permitir la eutanasia a personas por cualquier tipo de sufrimiento e incluso a personas autistas. Pero incluso son cientos de casos cada año en los que se practica la eutanasia a personas que no la han pedido.

Fuente: ReligionenLibertad.com   Autor: Javier Lozano

Eutanasia en Bélgica

Según los datos ofrecidos por las propias autoridades belgas, más de 27.000 personas han muerto a causa de la eutanasia en estos 20 años en este país europeo que actualmente tiene 11 millones de habitantes. Esta cantidad de personas muertas equivale a poblaciones enteras españolas como Martorell, Villaviciosa de Odón o Villarrobledo.

Evolución de la eutanasia en Bélgica:

Año Muertes por eutanasia en Bélgica
2002 Su legalización
2003 234
2010 954
2011 1.133
2012 1.432
2013 1.816
2014 1.928
 2015 2.022
2016 2.028
2017 2.309
2018 2.357
2019 2.655
2020 2.444
2021 2.699

Los casos de eutanasia en Bélgica han ido creciendo cada año, excepto en plena pandemia de Covid-19 en 2020 con los países parados y los sistemas sanitarios centrados prácticamente en la lucha contra el virus.

La idea de que la muerte debe estar cercana es cada vez menos importante en Bélgica. En un 16% de los casos la muerte “no era previsible en un futuro próximo”. Michael Cook recordaba recientemente que la ley belga de 2002 no permite la eutanasia por “estar cansado de la vida” o solo por la edad. La nota de prensa de la comisión de la eutanasia insiste en cuánto se respeta esta norma. Sin embargo, los médicos pueden esquivar la ley -y lo hacen- declarando la polipatología (casi todos los ancianos padecen varios achaques) como razón suficiente para la eutanasia.

Por su parte, Alliance for Defendig Freedom (ADF), grupo internacional que lucha en favor de la vida y la familia, ha querido recalcar para esta efeméride que el número de eutanasias en Bélgica ha pasado de 234 vidas en 2003 a 7 vidas arrebatadas al día en 2021.

Esta organización denuncia igualmente esta pendiente resbaladiza informando que aunque la eutanasia en Bélgica se legalizó inicialmente bajo “condiciones estrictas”, las actualizaciones de la ley han hecho que Bélgica se convierta en el primer y único país que permite la eutanasia para los niños sin requisitos de edad. También hay pacientes que han sido “sacrificados” por afecciones psiquiátricas, incluida la depresión.

Una sociedad justa se preocupa por los más vulnerables. El derecho internacional protege el derecho inherente de todos a la vida. Requiere que los países protejan la dignidad inherente y la vida de todas las personas, en lugar de ayudar a terminar con ellas”, afirma Jean-Paul Van De Walle, asesor legal de ADF International en Bruselas, Bélgica.

“Lamentablemente, a lo largo de los años en Bélgica, hemos visto a demasiadas personas terminar con sus vidas en lugar de recibir la atención y el apoyo que necesitan para vivir. En un caso muy conmovedor, el único hasta ahora que se ha presentado ante un tribunal penal, la vida de una mujer de 38 años diagnosticada con autismo, Tine Nys, terminó trágicamente por la eutanasia por problemas de salud mental. Sin duda, estos grupos vulnerables merecen una mejor atención y apoyo para vivir”, agrega Van De Walle.

La ley belga, en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos

En estos momentos la ley de la eutanasia en Bélgica ha sido llevada al Tribunal Europeo de Derechos Humanos por Tom Mortier. Su madre fue eutanasiada en 2012, a la edad de 64 años. Sin ninguna consulta previa, Tom Mortier fue informado un día después de su muerte, con la explicación de que había estado sufriendo de una “depresión intratable”.

“El gran problema de nuestra sociedad es que aparentemente hemos perdido el sentido de cuidarnos unos a otros”, denuncia Tom Mortier. La ley belga especifica que la persona debe estar en una ‘condición médicamente de sufrimiento físico o mental constante e insoportable que no se puede aliviar, como resultado de un trastorno grave e incurable causado por enfermedad o accidente’. La madre de Mortier gozaba de buena salud física y el psiquiatra que la atendió durante más de 20 años expresó  sus dudas sobre si cumplía con los requisitos de la ley de eutanasia en Bélgica. No obstante, fue eutanasiada por otro médico.

eutanasia en bélgica

Tim Mortier denuncia que su madre, con problemas psiquiátricos, fue eutanasiada sin que le infoarmaran ni a él ni a sus hermanos.

“Mi madre tenía un problema mental severo. Tuvo que hacer frente a la depresión a lo largo de su vida. Fue tratada durante años por psiquiatras y finalmente se rompió el contacto entre nosotros. Un año después recibió una inyección letal. Ni el oncólogo que administró la inyección, ni el hospital me informaron a mí ni a ninguno de mis hermanos que nuestra madre siquiera estaba considerando la eutanasia”, afirma.

El mismo médico que ‘mató’ a esta mujer copreside la Comisión Federal que revisa los casos de eutanasia para garantizar que se respete la ley. También dirige una organización de eutanasia que recibió un pago de la madre de Tom Mortier en las semanas anteriores a su muerte. A pesar de todo esto, según el gobierno belga, la Comisión Federal no vio ningún problema en permitir que se llevara a cabo la eutanasia.

La eutanasia en Bélgica, ¿una práctica normal?

Los defensores de la eutanasia intentan argumentar una y otra vez que esta práctica es “un cuidado como otro”, pero incluso en su propia argumentación dejan ver sus propias incoherencias.

Marc Decroly es un médico de medicina general y de urgencias que ha practicado en su carrera más de 100 eutanasias, y en una entrevista con France 24 por los veinte años de la ley belga deja ver esta contradicción.

“La eutanasia es un cuidado como otro, la diferencia es que es un cuidado final”, afirma este eutanasiador, que desde el emotivismo afirma que el momento final entre la persona que va a morir y su familia es especial, lo mismo que para el médico. “Es extremadamente rico en términos humanos. Todas estas emociones las percibimos, nos hacen crecer, nos hacen progresar, nos hacemos un poco mejores”, asegura.

Sin embargo, unos instantes después Decroly afirma que no es capaz de hacer muchas eutanasias, que “más allá de tres al mes se hace duro”. Entonces, ¿la eutanasia es un cuidado como cualquier otro o no lo es? Si fuera un procedimiento médico más no tendría problemas en realizar una o más al día, o varias por semana. Pero la realidad es que aunque intenten esconderlo o autoengañarse, los médicos que practican eutanasias saben que están quitando una vida, una vida que podría seguir su curso con dignidad con los cuidados necesarios.

Una deriva que asusta incluso a sus defensores

¿Es el debate sobre la eutanasia un tema cerrado? Al igual que ocurre con el aborto cuando las leyes se aprueban y tienen ya una trayectoria se intenta imponer la idea de que es algo asimilado por la sociedad y que no existe la posibilidad de vuelta atrás.

Pero la realidad sobre la eutanasia en Bélgica es que no es un debate que haya terminado sino que se han abierto en estos años importantes brechas incluso entre los que apoyaron la ley.

Los abusos, la falta de control y la enorme pendiente resbaladiza asusta a muchos que fueron defensores acérrimos de la eutanasia. ¿Dónde está el límite?, se preguntan.

eutanasia en bélgica

Un ejemplo es el del neurólogo Ludo Vanopdenbosch, que dimitió de su cargo en Bélgica como miembro de la Comisión Federal para Control y Evaluación de la Eutanasia. “No quiero formar parte de un comité que viola deliberadamente la ley”, argumentó en una carta. Este médico, que no es opositor a la eutanasia, denunciaba que la Comisión no quiso remitir a las autoridades el caso de un médico que, a petición de la familia, había aplicado la eutanasia sin consentimiento a un paciente con demencia que no había manifestado esa voluntad antes de su enfermedad.

“Eso no es eutanasia porque el paciente no lo pidió, así que supone quitar una vida deliberadamente. No conozco otra palabra que ‘asesinato’ para describir esto”, afirmó la doctora An Haeken, directora de Psiquiatría en el Hospital Psiquiátrico Alexianen de Tienen (Bélgica).

Son muchos los testimonios de familias que denuncian cómo han acabado con algún ser querido o de médicos y profesionales sanitarios que claman ante lo que está ocurriendo.

Uno de ellos es Eric Vermeer, profesor de enfermeros, psicoterapeuta y especialista en cuidados paliativos y psiquiatría.

Este profesional belga hablaba de la cantidad de eutanasias que no se declaran en el país, lo que aumentaría considerablemente el número de víctimas. Eric Vermeer dice que a nadie le asombra: “va acompañada de emociones fuertes y de decisiones que a menudo se toman en caliente. Hace 5 años un médico llegó incluso a decir en el Senado que hacía mucho que él ya no declaraba las eutanasias y que no llamaba a otro colega para validar la petición de eutanasia como estipula le ley”.

La eutanasia en Bélgica al principio se vendía como un “último recurso” para estados terminales y dolores insoportables, pero ahora sirve para todo y los médicos e incluso enfermeras la proponen a personas vulnerables y deprimidas con gran ligereza. Si un enfermo cuenta sus penas afectivas o familiares a un sanitario, puede que enseguida le digan “pida la eutanasia”.

Vermeer da algunos ejemplos reales belgas en su artículo:

– Una señora con cáncer grave, pero aún le falta mucho para la muerte; ella se queja de su marido alcohólico y sus hijas veinteañeras que no la visitan. El médico que la atiende le plantea: “¿dada su salud y situación familiar, no cree que la eutanasia podría ser la solución menos mala?”

– Una divorciada con depresión crónica ha intentado suicidarse tres veces; la enfermera psiquiátrica, cuando llega al hospital tras su último intento suicida, le dice “¿sabe que puede pedir la eutanasia?”; la suicida depresiva pide a la enfermera más información y ella le da los datos de una asociación de promoción de la eutanasia.

– Una señora mayor lleva años cuidada en una residencia; un derrame cerebral le acaba de dejar sin habla, aunque está consciente; un auxiliar, en una reunión de evaluación del equipo que la cuida, comenta con naturalidad: “¿no podemos proponerle la eutanasia a esta mujer? Está muy disminuida tras ese ataque”.

Un estudio demoledor sobre la aplicación de la Eutanasia en Bélgica

Por su parte, hace cinco años la Universidad de Cambridge publicó un importante estudio multidisciplinar sobre la aplicación de la eutanasia en Bélgica y su impacto en la sociedad. Ya entonces la trayectoria de la eutanasia llegaba a los tres lustros, un tiempo suficiente para analizar esta normativa.

El trabajo se titula Euthanasia and Assisted Suicide. Lessons from Belgium [Eutanasia y suicidio asistido. La lección de Bélgica]  Las conclusiones de los investigadores entonces ya eran rotundas:

El sistema no es transparente: “¿Puede una comisión de 16 miembros que no trabajan a tiempo completo conceder una seria consideración a todos los informes, especialmente ahora que hay varios miles al año?”, se preguntan los investigadores.

El sistema es autorreferencial: “Depende completamente de la información remitida por el mismo médico que ha realizado la eutanasia”. En consecuencia, “según investigaciones independientes, solo en el 50% de los casos de eutanasia se remite informe, y los casos de los que no se informa son los más problemáticos ética y legalmente”. De ahí que, “de los miles de casos de los que se ha informado a la comisión, solo uno fue remitido a la fiscalía” por posible incumplimiento de la ley.

-Los casos de eutanasia sin petición del paciente se han multiplicado desde la legalización en 2002.

El recurso a la sedación profunda como eutanasia encubierta se ha disparado: “En el 20% de los casos los médicos generalistas que prescribieron sedación profunda continua tenían como intención, exclusiva o no, acortar la vida” del paciente.

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