Los hospitales de Sevilla han hecho 80 operaciones de cambio de sexo en siete años

operaciones de cambio de sexo

Las operaciones de cambio de sexo (o intervenciones de reasignación de sexo) están disponible tanto en el Virgen del Rocío, como en el Virgen Macarena y Valme, y rondan la media de once procedimientos al año. La identidad de género, el género fluido, el no binarismo o la teoría Queer. Son conceptos prácticamente desconocidos para la mayoría, aunque desde hace meses se han colado en el debate público.

Fuente: DiariodeSevilla.es   Autor: Cristina Valdivieso

El motivo, el debate de la llamada ley Trans, una propuesta que trae cola por una acusada demora de su tramitación en el Congreso de los Diputados que ha hecho saltar chispas, no solamente enfrentando a los dos partidos que conforman el Ejecutivo, sino a buena parte de sectores progresistas que hasta la fecha habían coincidido en las reivindicaciones políticas, y cuya principal novedad es que las personas podrán cambiarse el sexo en su DNI sin informes médicos o judiciales, simplemente mostrando su voluntad en un registro civil.

En Andalucía, el programa de reasignación de sexo comenzó de manera pionera en la sanidad pública a finales de 1999. Entonces, el Hospital Carlos Haya de Málaga fue el primer hospital público de España en ofrecer tratamiento psicológico, endocrinológico y quirúrgico a personas transexuales. Quince años después se daría un nuevo paso.

El 25 de junio de 2014, el Parlamento andaluz aprobó la ley integral para la no discriminación por motivos de identidad de género y reconocimiento de los derechos de las personas transexuales de Andalucía. Se convertía así en la primera norma a nivel estatal que regulaba el derecho a la autodeterminación de género, y que logró, como resaltaron entonces desde los colectivos trans, «despatologizar la transexualidad».

Es decir, a partir de entonces, ninguna persona podría ser obligada a someterse a ninguna forma de tratamiento, procedimiento médico o examen psicológico para tratar o determinar su identidad de género. Ocho años después, hay consenso en los avances que ha conseguido esta norma, que ha servido de modelo para otras comunidades.

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