Rajoy incumple con la ley del aborto y Gallardón dimite

larazon.es
24.09.2014
Su coherencia en defender hasta el final la reforma de la ley del aborto le ha llevado a dejar no sólo el Ministerio de Justicia, sino también su escaño en el Congreso, su puesto en el Comité Ejecutivo del Partido Popular y a abandonar la política activa. Se marchó dejando claro que era un anteproyecto «del Gobierno de España», y, en un claro mensaje a su partido, fue tajante al afirmar que se había fallado a los votantes que otorgaron su confianza al PP en las últimas elecciones generales. «¿Ha fallado el PP a sus votantes? Por su puesto que sí. Es obvio que me hubiese gustado poder decirle a los votantes y a todas las personas que creyeron que nosotros íbamos a sacar adelante ese proyecto, que estaba en marcha». No hacía falta decir más.
A las 17:38 de la tarde entraba el todavía ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón en una sala abarrotada de periodistas, y cámaras de TV para anunciar algo que ya se venía palpando en el ambiente, después de que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, anunciara que retiraba el anteproyecto de reforma de la ley del aborto y que sólo modificaría la actual para incluir el consentimiento de los padres a la hora de que las menores puedan interrumpir su embarazo. Con traje gris, camisa blanca y corbata granate, y visiblemente emocionado, rodeado de su círculo de colaboradores más cercano y de uno de sus hijos, comenzó su discurso con agradecimientos a todos los que han permanecido junto a él desde el 22 de diciembre de 2011, para anunciar lo que ya se presagiaba de sus palabras: había presentado su dimisión como titular de Justicia. Después vendría su anuncio de que renunciaba también a su escaño y a estar en la dirección del PP.
En cuanto a los motivos que han justificado su abandono de sus responsabilidades y de la vida política, fue claro al señalar que la retirada del anteproyecto de reforma de ley del aborto fue lo decisivo, un texto que ,recalcó, no era de su ministerio, sino del «Gobierno de España». Sin embargo, quiso exculpar en todo momento a Mariano Rajoy, y asumió personalmente todas las responsabilidades: «No he sido capaz de convertir el anteproyecto en proyecto de ley, incluso después de que los informes preceptivos más importantes, como el del Consejo General del Poder Judicial, el del Consejo Fiscal o el del Comité de Bioética fueran, con sus observaciones, favorables. Reconozco que no he tenido la capacidad de convertir el anteproyecto en un proyecto y tramitarlo en las Cortes como era el compromiso que habíamos adquirido». Una idea que recalcó en distintas ocasiones: «No he sido capaz», «No he tenido la capacidad de acabar en proyecto de ley…y quien tiene que presentar la dimisión por no haberlo conseguido». Un «mea culpa» que buscaba no hacer más daño al PP y al Gobierno.
Fue a finales de julio y principios de agosto cuando ya empezó a vislumbrar que la reforma iba a quedar aparcada. Fue en una reunión que mantuvo con Rajoy, previa al Consejo de Ministros de agosto, cuando ya observó que esos indicios se convertirían en realidad, cuando el presidente planteó «distintas posibilidades que antes no habían estado» en el debate. Hasta entonces, estaba plenamente convencido de llevar adelante lo que era un compromiso electoral del PP en una materia tan relevante como el aborto y el derecho a la vida.
Su compromiso con la reforma de la citada ley era tan «firme y rotundo», al igual que pensaba que era el del Gobierno, del PP y de sus votantes, que ello le impedía seguir en el Ministerio para llevar adelante la modificación de la vigente ley anunciada por Rajoy: «Yo no soy la persona adecuada para llevar adelante con convicción la reforma del aborto que ha sido anunciada por el presidente del Gobierno», afirmó Gallardón, quien insistió al señalar que esa nueva «fórmula» no podía «ni debía hacerla quien desde un primer momento había adquirido un compromiso firme y rotundo con lo que entendió desde el primer día que era la voluntad del Gobierno, del partido y da la sociedad española».
Y acabó con agradecimientos sin críticas –al menos abiertamente– a nadie. A Mariano Rajoy, por la «confianza» que depositó en él al nombrarle ministro de Justicia y su «apoyo permanente»; a «todos» los miembros del Gobierno, donde no ha habido «rivalidad», al PP y a su grupo parlamentario, que en circunstancias «difíciles» le han apoyado «para seguir adelante». La política no volverá a formar parte de su vida.

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