Los sanitarios católicos presentan un manifiesto en defensa de los cuidados paliativos ante la entrada en vigor de la eutanasia

(Ref elmundo.es)

La Orden de Religiosos Camilos en España, los Hospitalarios de San Juan de DiosHospitales Católicos de Madrid, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) y la Federación Lares han presentado este miércoles un manifiesto ante la Ley de Eutanasia, aprobada el pasado 18 de marzo y que entra en vigor este viernes 25 de junio.

La eutanasia es un debate que divide a la sociedad y los colegios de médicos. Frente a los argumentos del Gobierno y la mayoría parlamentaria que dio luz verde a la legalización de la eutanasia en España, los signatarios del manifiesto señalan los problemas éticos que implica la regularización de esta práctica en España.

El grupo apuesta por impulsar los cuidados paliativos, que consideran suficientes para garantizar el derecho a morircon dignidad y evitar los sufrimientos durante el periodo de fin de vida. La ley defiende el proceso de asistencia a la muerte, con el principio de autonomía personal para permitir la eutanasia, pero los firmantes del manifiesto consideran que existen límites a este principio y que el hecho de provocar la muerte debería seguir prohibido.

Las organizaciones presentes insisten también en el concepto de compasión, que definen como una manera de ayudar al paciente que sufre una enfermedad incurable. Según ha explicado el doctor José María Galán, médico internista que representa al Comité de Ética Asistencial San Juan de Dios, «la ayuda para mejorar la muerte no se puede asimilar a la supresión de la vida».

El texto del manifiesto empieza por las constataciones de los signatarios: «Si no existe un soporte social en situaciones de final de la vida, puede generar desesperanza y deseos de no vivir». Esto, consideran, no puede resolverse en concebir la muerte como una solución. Consideran esta aceleración del proceso como un «daño irreparable que no se puede infringir a nadie». Además, declaran que aportar una asistencia para ayudar a una persona a morir, aunque se inscriba en un cuadro legal, supone suprimir una persona a manos de otras.

Los firmantes denuncian una «instrumentalización de la profesión sanitaria que está a la mano del Estado». La visión de una vida y muerte digna en este manifiesto se relaciona con la necesidad de vivir de manera conveniente, que implica el uso de los cuidados paliativos. Y aportan precisiones sobre la dimensión universal que la ley concede a este derecho a morir, que en su opinión cuestiona los derechos fundamentales inherentes a cada individuo.

Siguiendo la enumeración de varios puntos claves, el manifiesto quiere ofrecer un acompañamiento integral, que ayude a vivir el propio proceso de morir intentando aliviar el sufrimiento. De hecho, propone la sedación paliativa como alternativa, si las otras medidas no son efectivas. Definen este manifiesto como un «compromiso profesional y espiritual» para superar el sufrimiento, aunque sea cuando el vivir se hace más difícil.

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