La objeción de conciencia necesita más garantías en Europa

ACEPRENSA.- 16-ABR-2015

La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa ha aprobado una resolución en la que pide la protección efectiva de la libertad religiosa e ideológica, con especial atención a los cristianos. Entre tanto, los asesores jurídicos de las Conferencias episcopales europeas se han reunido en Bratislava para estudiar la forma de reforzar las garantías del derecho a la objeción de conciencia.

Una versión de este artículo se publicó en el servicio impreso 28/15
La Asamblea, con sede en Estrasburgo, está compuesta por parlamentarios de los 47 Estados miembros del Consejo de Europa. De ahí que sus recomendaciones, sobre todo en materia de derechos humanos, tengan un gran peso político. La resolución (1) viene motivada por las denuncias de varios ciudadanos europeos que afirman haber sido discriminados por razón de sus creencias religiosas.

Entre los casos mencionados por el informe que sirve de base a la resolución destacan varios ocurridos en el Reino Unido. De ellos, cuatro fueron juzgados en 2013 por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (cfr. Aceprensa, 18-01-2013).

A estos hay que añadir otro que está teniendo eco estos días en la prensa británica: Sarah Mbuyi, enfermera en Londres, dice haber sido despedida por su postura contraria al matrimonio gay. Y denuncia que se le exigió, en contra de sus convicciones, que leyera a los niños internos en el hospital cuentos protagonizados por parejas del mismo sexo. Dice The Telegraph que el despacho de abogados que la va a defender en el juicio tiene pensado usar la nueva resolución del Consejo de Europa.

La acomodación razonable puede evitar que en el choque entre derechos salga perdiendo por sistema la libertad religiosa
La acomodación razonable

La resolución pide a los Estados miembros del Consejo de Europa que actúen contra la intolerancia y la discriminación por motivos religiosos: “Durante los últimos años se han registrado numerosos actos de hostilidad, violencia y vandalismo contra los cristianos y sus lugares de culto, pero a menudo estos actos pasan desapercibidos a las autoridades nacionales”.

Otras veces, la expresión pública de las creencias religiosas –sea en los lugares de trabajo o en cualquier otro ámbito de la vida social– se ve “severamente restringida por las propias leyes y las políticas nacionales, que no permiten la acomodación de las creencias religiosas y sus prácticas”.

Esto ocurre, por ejemplo, cuando en el conflicto entre la libertad religiosa y un derecho de otra índole, los tribunales se inclinan por dar primacía al segundo en vez de buscar una acomodación entre ambos derechos.

Para corregir este desequilibrio, cada vez más habitual en los casos relacionados con las reivindicaciones que se hacen desde los postulados de la ideología de género, el Consejo de Europa recomienda aplicar el criterio de la “acomodación razonable” entre las creencias y la ley como “una forma práctica de garantizar un pleno y efectivo disfrute de la libertad religiosa”.

La objeción de conciencia es un bien para toda la sociedad, que no quita nada a nadie
La acomodación razonable puede evitar que en el choque entre derechos salga perdiendo por sistema la libertad religiosa, y recuerda a los tribunales su obligación de encontrar el justo medio. Como puede haber dudas respecto a qué es “razonable”, la Asamblea Parlamentaria del Consejo subraya que la ponderación deberá garantizar:

El respeto a la libertad religiosa de todos los individuos, y a su libertad de conciencia en el lugar de trabajo.
El derecho de los padres a proporcionar a sus hijos una educación conforme a sus convicciones religiosas y filosóficas.
Y el derecho de los cristianos a participar plenamente en la vida pública.
La conciencia y la ley, sin conflicto

Los ataques al derecho a la objeción de conciencia ha sido el tema de una reunión celebrada en Bratislava (Eslovaquia), del 4 al 6 de marzo, entre los asesores jurídicos de las Conferencias episcopales de casi veinte países europeos. En ella destacaron la importancia de lograr el reconocimiento de ese derecho –tanto para los individuos como para las instituciones– en las leyes que afectan a la educación, la sanidad y el matrimonio.

Precisamente en esas fechas, en Francia se estaba discutiendo la supresión de la cláusula de conciencia de los médicos con motivo de la reforma de la ley sobre el fin de la vida. Y un grupo de diputadas planeaba introducir una enmienda en el proyecto de ley sobre la sanidad, con la idea de suprimir la excepción que permite a los médicos negarse a realizar abortos.

Los asesores jurídicos de las Conferencias episcopales europeas piden reforzar el derecho a la objeción de conciencia
Según la nota de prensa publicada por el Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa, la sesión principal fue impartida por el profesor Marek Šmid, rector de la Universidad de Trnava, en Eslovaquia. Explicó que el reconocimiento del derecho a la objeción de conciencia, que ha de incluir el derecho a rehusar un cometido profesional si es contrario a las propias convicciones, no equivale a despreciar las leyes del Estado. Al revés, ese derecho es el que permite a un individuo acatar esas leyes y al mismo tiempo cumplir con las exigencias de su conciencia.

Es más: las cláusulas de conciencia no solo protegen los derechos de los individuos y de las instituciones, sino que también garantizan el pluralismo de los Estados que de verdad aspiran a ser democráticos y respetuosos con el Estado de derecho. Por eso, la objeción de conciencia se ha de ver como un bien para toda la sociedad, que no quita nada a nadie.

Otras sesiones llamaron la atención sobre algunos temas que requieren de particular atención en la actualidad:

El avance de la ideología de género, a través de las reformas educativas y de las leyes antidiscriminación.
La objeción de conciencia del personal sanitario (enfermeras, psicólogos, trabajadores sociales…), y no solo de los médicos, respecto a su participación en prácticas que sean contrarias a sus convicciones o creencias.
La dimensión institucional del derecho a la objeción de conciencia, del que también son titulares los colegios y los hospitales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.