La gestación subrogada está prohibida en España y en la mayoría de las legislaciones europeas. Sin embargo, existen empresas que se ocultan tras el nombre de «consultora» para entrar en el negocio: captan a parejas que no pueden tener hijos y les prometen que tendrán un bebé en el extranjero.
Fuente: ABC.es Autor: Macarena Hortal Vega
Agencia de vientres de alquiler
Aunque no siempre se cumple, como han podido comprobar las catorce parejas que se han querellado contra «una potente agencia de gestación subrogada» de la capital. Lo cuenta a ABC su abogado, Antonio Estella. Nunca le dieron al niño, pero tampoco le explicaron jamás dónde está su carga genética (ADN) después de haber pagado cada uno 50.000 euros de media.
Esta empresa les vendía asesoramiento personalizado, es decir, les explicarían cuál sería la mejor clínica en cada caso y el país que más le convendría según las legislaciones. No obstante, detrás había un pacto con una empresa de México, cuenta Estella. «Te puedes ir a Estados Unidos, y pagar 100.000 dólares; o a México, por 50.000 euros y una tasa de éxito un 20% superior», les ofrecían. «Claro, ese era el gancho, ¿quién iba a elegir EE. UU.?», explica el abogado.
Así, la agencia captaba a las parejas en España, que donaban el semen y, luego, las llevaban a México, a donde viajaron varias veces por petición de la «consultora». Al otro lado del océano, la clínica supuestamente trataba de fertilizarlo con el óvulo de una madre gestante. «Aunque en principio no deberían contactar con ella al ser una ‘madre de alquiler’, mujeres que ‘hacen de horno’, lo consiguieron en algunos casos y la sensación era que marchaba bien», apunta Estella.

Todo parecía en orden, hasta que saltaban las alarmas: «¿Qué ha pasado? ¿Dónde está la carga genética? ¿Qué pasa con los embriones? ¿Dónde están?». Preguntas para las que nunca tuvieron respuestas.
«No se sabía muy bien qué es lo que ocurría, pero la mayoría de los niños se perdían», afirma Estella, quien añade: «¿Y los óvulos restantes? Es carga genética: si prosperase, serían sus hijos». Durante el proceso, la agencia no daba información: «No sabemos qué ha podido pasar ni con las mujeres ni con los hijos, si llegaron a estar embarazadas, si es verdad que se perdieron los niños…». A lo mejor, «algunos salieron adelante y la mujer se arrepintió». No lo saben.
«Si quieres un segundo intento, tienes que volver a pagar», respondía la agencia a algunos clientes después de ya haber desembolsado «un disparate», cuenta el abogado. Ahí, además de por la falta de información y opacidad durante el proceso, muchos sospecharon.

Una cláusula del contrato también detonaba que algo raro pasaba: les prohibían asistir a un abogado que no fuera el facilitado por la empresa. Además, el hecho de que «prometieran un bebé» también levantaba sospechas, ya que «tener un niño no es sólo un artificio que podamos hacer los humanos, sino mucho más», opina el abogado. «Ofrecían un paquete VIP y les garantizaban que serían padres en dos años y medio, pero si no se puede, no se puede», apuntala.
El estado del proceso
Este tipo de situaciones «no son frecuentes», según indica a este diario la asociación Son Nuestros Hijos, que reclama «regular la gestación subrogada en España, como se hace en Reino Unido, Dinamarca, Canadá o Estados Unidos» y a la cual pertenecen tres de las parejas afectadas.
Pero, ante esta presunta estafa, los «clientes» interpusieron una denuncia, «que puede prosperar o no», hace un semana, informa el abogado. Todavía «no se ha podido escuchar la versión de la agencia y que se defienda», explica Estella, quien previamente envió un burofax que la «consultora» jamás recogió.
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