El ‘milagro de la vida’ es mucho más complejo que unir un óvulo con un espermatozoide. El embrión resultante tiene que implantarse en el útero y ahí es donde hasta ahora la ciencia se topaba con un ángulo muerto. Durante los primeros cinco días desde la concepción, el embrión humano es muy microscópico y está libre. En ese periodo, en las clínicas de reproducción asistida o en los laboratorios de investigación, puede ser estudiado.
Fuente: ABC.es Autor: Cristina Garrido
Pero, a partir del quinto día, necesita adherirse a las paredes del útero materno. Y, desde ese momento hasta que puede verse en ecografía, semanas después, no se sabe nada de cómo se desarrolla. Un aspecto clave, puesto que el fallo en la anidación es una de las principales causas de infertilidad y representa el 60% de los abortos espontáneos. Ahora, investigadores del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC), en colaboración con el Hospital Universitario Dexeus, han conseguido un hito: capturar imágenes inigualables de la implantación de un embrión humano. Es la primera vez que el proceso se graba en tiempo real y en 3D.
«Lo que pasa durante la implantación es una caja negra para nosotros. Lo que estábamos intentando es abrir esa caja negra y para ello hemos desarrollado un sistema en el que el embrión no solo se implantase sino que pudiéramos grabarlo y verlo», explica a ABC Samuel Ojosnegros, investigador principal del grupo de Bioingeniería para la Salud Reproductiva del IBEC y líder del estudio.
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El germen de este trabajo está en el paso de Ojos negros por el Instituto Tecnológico de California (Caltech), el mismo en el que estudiaban los protagonistas de la popularísima serie ‘Big Bang Theory‘. Allá por 2012, cuando trabajaba en el laboratorio de microscopía de este centro, el investigador español creó un sistema «muy rudimentario» para ver cómo se implantaban los embriones. Pero fue en 2014, año en que llegó al Instituto de Bioingeniería de Cataluña y formó equipo con la embrióloga Anna Seriola, investigadora del IBEC y coprimera autora del estudio, cuando el proyecto despegó.
«Hemos observado que los embriones humanos se introducen en el útero, ejerciendo una fuerza considerable durante el proceso. Estas fuerzas son necesarias porque los embriones deben poder invadir el tejido uterino e integrarse completamente en él. Es un proceso sorprendentemente invasivo. Aunque se sabe que muchas mujeres experimentan dolor abdominal y un ligero sangrado durante la implantación, este proceso en sí nunca se había observado antes», afirma Samuel Ojosnegros.





