Pablo Pineda: “Debemos exigir a la sociedad que los síndrome de Down estén presentes”

Amante de la música ochentera, optimista y vital. De pequeño quería ser periodista o abogado, pero más tarde descubrió que su vocación eran los niños. Ser síndrome de Down nunca le ha impedido alcanzar sus sueños. Pablo Pineda Ferrer es el primer universitario europeo con síndrome de Down que ha logrado terminar la carrera de Magisterio y prácticamente la de Psicopedagogía.

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El primer síndrome de Down que ha obtenido un título universitario en Europa cuenta a Actuall algunas de sus muchas experiencias y la importancia que tiene para él la familia.

Cuando conoció realmente esta discapacidad, ¿qué fue lo primero que se le pasó por la cabeza?

En mi casa nunca me lo dijeron ni se hablaba del tema. Me enteré cuando tenía 7 u 8 años por un profesor de universidad que llevaba el Proyecto Roma. Lo primero que le pregunté es ¿soy tonto? Yo sólo quería saber si podía seguir estudiando en el colegio, donde era muy feliz con mis compañeros. En ese momento era lo único que me preocupaba.

“Es la sociedad la que te marca la diferencia y la condición de síndrome de Down”

¿Se sentía una persona distinta o especial?

Me veía como todos los niños. Siempre he sido uno más. Siento que tengo la misma capacidad que cualquier persona, las mismas oportunidades y los mismos derechos. Es la sociedad la que te marca la diferencia y la condición de síndrome de Down.

¿Qué papel juegan los padres en el desarrollo de una persona con síndrome de Down?

El papel de la familia es fundamental. Los padres son imprescindibles. Confían en ti, en tus posibilidades, no te ponen límites a priori, te estimulan y nunca te minusvaloran.

¿Tiene hermanos?

Soy el pequeño de cuatro. ¡Los hermanos son nuestros mejores maestros! (exclama entusiasmado). Además, ellos también aprenden muchas cosas. Siempre cuento que en el Festival de Málaga conocí a la actriz Silvia Abascal. Yo no sabía que tenía una hermana Down, pero en cuanto me miró, lo supe. Su mirada reflejaba una bondad increíble. Ahí me di cuenta de que las personas que tienen un hermano con una discapacidad ven la vida de otra manera.

¿Cree en Dios?

Creo en Dios y siempre le pido fuerzas para que me siga ayudando. Gracias a Él, estoy donde estoy.

¿Cambió su opinión sobre Dios cuando supo que era síndrome de Down?

Ser síndrome de Down para mí es una condición secundaria, lo importante es ser persona. Dios me ayudó a creer en la bondad del ser humano y en seguir adelante y con fuerzas para avanzar.

La amniocentesis ha disparado el número de abortos con síndrome de Down, ¿qué opina de esta prueba prenatal?

Cuando mi madre me tuvo hace 40 años la amniocentesis no existía, ese puede ser uno de los motivos por los que yo esté aquí. Esa prueba, he de decir, nunca me ha gustado.

La madre debe de tener en cuenta que lo que tiene dentro es su hijo. Le tiene que dar igual las cualidades con las que nazca. Ver a un niño especial da mucha alegría, por eso tenemos que exigir a la sociedad que estén los síndrome de Down.

Es una pena que cada vez se vean menos síndrome de Down ya que enriquecen con su optimismo, por lo que debería haber cada vez más.

“Es contradictorio que se esté defendiendo la vida del toro, por ejemplo, y no la del ser humano”

¿Qué le parece que la mayor parte de la sociedad vea normal que se aborte a un bebé con síndrome de Down?

Es contradictorio que se esté defendiendo la vida del toro, por ejemplo, y no la del ser humano. La sociedad debe ser diversa.

Ante esta situación, ¿qué le diría a los políticos?

A los políticos les diría muchas cosas, estaríamos horas… Deben apostar más por los valores sociales y no preocuparse tanto por los temas económicos. Les diría que no recorten tanto por abajo y lo hagan más por arriba. Siempre somos los mismos perjudicados.

Usted da charlas a empresas para integrar a las personas con síndrome de Down en el mundo laboral, ¿qué opinión le merecen los centros especiales de empleo para personas con síndrome de Down?

Los centros especiales deben ser un paso más hasta llegar a la inserción laboral, aunque habrá personas que no puedan llegar nunca.

Entrevista realizada a: Pablo Pineda

 

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