‘O abortas, o te despedimos’

elmundo.es
20.11.2014
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«O abortas, o te despedimos». Éste fue el ultimátum que dieron los jefes de la empresa Pantheon A.K.T.E. a una de sus trabajadoras en Heraklio, la capital de Creta. En un caso que ha desatado la indignación a escala nacional, la mujer, de 33 años, ha denunciados a sus empleadores, dueños de una importante compañía de construcción, por una serie de amenazas que habrían comenzado en el momento de darles a conocer su embarazo.

Durante meses fue sometida a presiones para que no siguiera adelante con la gestación, y al negarse a cumplir con esta exigencia, fue sometida incluso a insultos y a amenazas de agresión física -siempre según la versión de la trabajadora, que cuenta con el respaldo de sus compañeros-. Todo ello porque, según la ley griega, una mujer no puede ser despedida en los 18 meses subsiguientes al momento en el que ha dado a luz.

El lunes pasado, pocos días antes de traer al mundo al que será su tercer hijo, la mujer se decidió finalmente a denunciar la extorsión sufrida a manos de sus jefes. La gota que colmó el vaso fue la exigencia de que, o bien renunciara de manera voluntaria a su puesto de trabajo, o aceptara el despido, olvidándose además de cobrar todas las cantidades atrasadas.
Al igual que muchos otros trabajadores griegos que sufren importantes retrasos en el cobro de los salarios, la empleada en cuestión llevaba trabajando desde junio sin cobrar. Además, la empresa le adeuda horas extra, fines de semana y otras cantidades en concepto de permisos, vacaciones y complementos de Pascua y Navidad desde 2013. Por si fuera poco, en el pasado la mujer fue víctima de un accidente laboral que la empresa se negó a declarar y por el que no fue resarcida.

Según la prensa local, la sorpresa de los empleados de la Inspección Laboral de Heraklio fue mayúscula al encontrarse con el caso, pues nunca habían presenciado un apoyo semejante a un trabajador. La mujer llegó a poner la denuncia acompañada por sus compañeros y por representantes de 11 diferentes sindicatos y organizaciones, que se prestaron a elevar una queja conjunta. En ésta, aparte de las amenazas sufridas, se especificaba que la trabajadora estaba empleada en calidad de administrativa, aun desempeñando labores de ingeniera. Percibía un salario mensual bruto de 615 euros, que la empresa cubría íntegramente con dinero europeo, de fondos destinados a fomentar el empleo.

Casos similares salen a la luz

Ante el impacto público que ha causado la noticia, rápidamente han comenzado a salir a la luz más casos similares, destapando las presiones a las que se ven sometidas muchas griegas con el fin de conservar su puesto de trabajo. En la ciudad de Patras -en el oeste de Grecia-, la presidenta de la unión de empleados del comercio Yota Panagopulu y el miembro del Consejo Administrativo Vasilis Papasimakópulos revelaron a la prensa casos similares al de Creta. En una práctica que parece haberse popularizado en los últimos años, algunos empleadores obligarían a las trabajadoras a firmar cláusulas en las que se comprometen a que, en el caso de quedarse embarazadas, abandonarán por propia voluntad su puesto de trabajo y renunciarán a cualquier reclamación.

«En una misma empresa, dos trabajadoras habían sido forzadas a someterse a un acuerdo verbal con el empleador: cuando decidieran quedarse embarazadas, se marcharían de la compañía voluntariamente», citaba Panagopulu a modo de ejemplo. En caso de incumplimiento del acuerdo, no son sólo las cantidades adeudadas las que se utilizan para hacer presión: la noticia de la desobediencia sería conocida en el mercado laboral de Patras y la mujer quedaría estigmatizada, de cara a la búsqueda de empleo, explicaba Panagopulu.»Una empresaria que se enteró de que una ex empleada suya había vuelto a encontrar empleo, fue a la nueva empresa (…) y delante de la trabajadora les dijo que la despidieran, que la había denunciado ante la inspección de trabajo,» relata.

En otros casos, se habría exigido a las empleadas el compromiso de que no se comprometerían ni tan siquiera en matrimonio, o de que, en el caso de hacerlo, renunciarán por sí mismas a su puesto de trabajo. El mismo informe recogía el caso de una empresa no identificada, «con franquicias por toda Europa», cuyo responsable en Patras pedía a las empleadas que se quedaran en casa durante los días del período, bajo la forma de una baja no remunerada, para evitar un «descenso de la productividad».

En agosto, a pesar de una ligera caída del paro gracias al trabajo estacional, el desempleo femenino seguía situándose en el 29’5%, más de 6 puntos por encima del desempleo masculino. Estudios recientes han mostrado el impacto que la reducción de los ingresos y la precariedad laboral consecuencia de la crisis económica han tenido en las decisiones de maternidad de las griegas. En los últimos años, la natalidad se ha reducido en más de un 30%.

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