Médicos y enfermeras estudian en el Vaticano cómo defender su derecho a la objeción de conciencia

ROME.-3-SEP-2015

En algunos hospitales, los médicos y enfermeras que no quieren participar en abortos o eutanasia, son forzados a abandonar su trabajo.

Se trata de una amenaza contra la que están estudiando cómo defenderse.

P. RICHARD TAYLOR
MaterCare International (UK)
«Hemos conocido personas que han perdido su trabajo, o que han tenido que emigrar donde pudieran trabajar de acuerdo con su conciencia”.

Por eso se han reunido en el Vaticano profesionales del sector médico y sanitario en un congreso para compartir experiencias y aprender cómo defender sus derechos.

MARGARET SOMERVILLE
Profesora de Ética, McGill University
(Canadá)
«Debemos eliminar el dolor y el sufrimiento, no eliminar al paciente para terminar con su dolor y sufrimiento”.

Estos médicos y enfermeras cuentan cómo algunos colegas les dicen que si no pueden practicar un aborto o una eutanasia a causa de su fe o de su conciencia deberían haber elegido otra profesión.

Se trata de un desafío al que se enfrentan, sobre todo, las nuevas generaciones del sector.

P. RICHARD TAYLOR
MaterCare International (UK)
«La presión hace que los nuevos profesionales eviten trabajar en aquellas áreas donde saben que se verán forzados incluso legalmente a hacer algo con lo que no están de acuerdo”.

Margaret Somerville es profesora de Ética en Canadá, donde la legalización de la eutanasia se está debatiendo. Señala que hay soluciones viables para defender la objeción de conciencia.

MARGARET SOMERVILLE
Profesora de Ética, McGill University (Canadá)
«Una posibilidad sería la de dejar que los médicos se inscriban en dos listas diferentes. Una que indique qué cosas estás dispuesto a hacer y otra que indique cuáles no. De esta forma los pacientes podrían elegir a qué doctor acudir. Por ejemplo: ‘Yo elijo ir a doctores que no practiquen la eutanasia’ ”.

Dice que los pacientes no pueden comprometerse con un médico sin saber lo que está dispuesto a permitir. Especialmente, cuando pretenden hacer algo que va contra el objeto final de la medicina: proteger la vida, no destruirla.

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