¿Es posible vivir una sexualidad plena en el matrimonio sin recurrir a los anticonceptivos? ¿Pueden los periodos de abstinencia fortalecer el amor entre los esposos? ¿Es realmente eficaz el reconocimiento natural de la fertilidad?
Fuente: ReligionenLibertad.com
Son algunas de las preguntas que aborda Eva Corujo, farmacéutica, especialista en bioética y experta en reconocimiento de la fertilidad, en su libro Naturalmente fértiles. Cómo vivir los métodos naturales en el matrimonio católico, publicado por Papel de Plata, cuya editora es Inma Bordas Roldán.
Casada y madre de siete hijos, Corujo lleva más de una década acompañando y formando a matrimonios y parejas de novios. Su experiencia le ha permitido descubrir que el conocimiento del cuerpo femenino no solo sirve para buscar o posponer un embarazo, sino que puede convertirse en una herramienta para fortalecer la relación conyugal.
La autora explica que el reconocimiento de la fertilidad ayuda a los esposos a respetarse, comprenderse y mejorar su comunicación.
Para Corujo, la sexualidad matrimonial no puede reducirse a la satisfacción inmediata de un deseo. Requiere también voluntad, paciencia, conocimiento mutuo y capacidad de entrega.
Su propuesta parte de una convicción: la fertilidad no es una enfermedad que haya que combatir, sino una dimensión de la persona que merece ser conocida y respetada.
Los métodos naturales no son «anticonceptivos para católicos»
Una de las principales aportaciones del libro es su explicación de los métodos naturales de reconocimiento de la fertilidad desde la enseñanza de la Iglesia.
Corujo insiste en que estos métodos no deben entenderse como una versión religiosa de la anticoncepción. Su finalidad es conocer los periodos fértiles e infértiles de la mujer para que los esposos puedan discernir responsablemente cuándo buscar un embarazo o cuándo posponerlo.
La autora explica que los métodos naturales modernos (Billings, Sintotérmico y Creighton se basan en reconocer indicadores de fertilidad que tiene toda mujer, y que no deben confundirse con el antiguo método del calendario, basado en cálculos estadísticos sobre la duración de los ciclos.
Estos métodos naturales o métodos de reconocimiento de la fertilidad funcionan también cuando hay ciclos irregulares, y no son reservados exclusivamente a los católicos, ya que constituyen un conocimiento universal.
Su libro se apoya especialmente en la encíclica Humanae vitae, de Pablo VI, y en la teología del cuerpo de san Juan Pablo II.

Aprender a amar también significa aprender a esperar
Uno de los aspectos más interesantes del pensamiento de Corujo es su defensa de la espera como una oportunidad de crecimiento matrimonial.
Cuando existen motivos justificados para posponer un embarazo, los métodos naturales requieren abstenerse de mantener relaciones sexuales durante los días fértiles. Pero la autora considera que esos periodos no tienen por qué vivirse como una frustración.
Por el contrario, pueden ayudar a desarrollar el autodominio, la ternura y otras formas de expresar el amor.
En este sentido, Corujo defiende que la castidad matrimonial no consiste simplemente en renunciar a las relaciones sexuales, sino en integrar el deseo dentro de una entrega personal más profunda.
La especialista sostiene que el deseo sexual puede educarse y que la vida conyugal no debe quedar sometida exclusivamente a la espontaneidad o a los impulsos.
La experiencia personal que cambió su matrimonio
Detrás de Naturalmente fértiles también existe una experiencia personal.
Para Eva Corujo el interés por el reconocimiento de la fertilidad se intensificó después del nacimiento por cesárea de su primer hijo. El aprendizaje de estos métodos tuvo un impacto positivo en su vida matrimonial y la llevó a profundizar en su estudio.
Posteriormente comenzó a formar a otras mujeres y matrimonios, una labor que desarrolla a través de su proyecto Let Yourselves.
«No somos dueños de la fertilidad»
La autora plantea finalmente una cuestión que trasciende los aspectos fisiológicos: la relación entre la libertad humana y la confianza en Dios.
En un artículo publicado en Misión en diciembre de 2022, reflexionaba sobre la impaciencia de una sociedad acostumbrada a conseguirlo todo inmediatamente.
Esa mentalidad, advertía, también puede trasladarse al deseo de tener hijos, como si la llegada de una nueva vida pudiera programarse con absoluta precisión.
Corujo recuerda que hay matrimonios que desean concebir y deben esperar durante años, mientras otros necesitan posponer un embarazo por circunstancias familiares o personales.
En ambos casos, considera fundamental comprender que la paternidad responsable exige discernimiento, generosidad y apertura a la voluntad de Dios.
Esa es, en definitiva, la propuesta central de Naturalmente fértiles: conocer el propio cuerpo para vivir el amor matrimonial con mayor libertad, responsabilidad y entrega.
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