Los gobiernos se oponen cada vez más a la agenda abortista de la ONU, envuelta en los supuestos «derechos sexuales y reproductivos»

onu
profesionalesetica.org
18/08/2013
“Los defensores del aborto están nerviosos. Durante veinte años han intentado introducirlo en acuerdos de la ONU. Ahora ven una oportunidad madura, ya que la ONU enfrenta hitos clave. Pero los gobiernos se están cansando de ellos”.

Así se expresa el último editorial, firmado por Wendy Wright, de Friday Fax, la buscada newsletter semanal de C-FAM (Catholic Family & Human Rights Institute). Y en prueba de lo afirmado remite a la crónica de Rebecca Oas en la que informa sobre algunas sorprendentes confesiones de proabortistas de conocida trayectoria y sobre cómo están respondiendo los gobiernos.

Este es el contenido completo de la mencionada información:

LOS GOBIERNOS SE OPONEN CADA VEZ MÁS A LA AGENDA ABORTISTA DE LA ONU

Rebecca Oas, Ph. Dr.

(Nueva York, 16 de agosto de 2013, Fryfay Fax /C-FAM).

Un creciente apremio envuelve la agenda de desarrollo de la ONU a medida que se acercan importantes acontecimientos y caducarán metas a largo plazo. Interesa especialmente a algunos el destino de la salud y los derechos sexuales y reproductivos. De hecho, muchos gobiernos están manifestando cada vez más su irritación con los defensores del aborto. En los últimos minutos de una conferencia celebrada recientemente, los delegados se quejaron de que los derechos humanos estaban siendo reducidos a derechos sexuales y reproductivos.

«Todo se dirigió de antemano hacia la expresión “salud y derechos sexuales y reproductivos”», criticó un participante en representación de su país, «que no es ni siquiera un término» en el acuerdo de El Cairo «y no obstante se lo da por sentado».

La conferencia de tres días celebrada en los Países Bajos en julio pretendía introducirse en el proceso de actualización de la agenda de desarrollo que se forjó en la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo de El Cairo (CIPD), en 1994. Muchos de los oradores representaban a activistas que no consiguieron que los países aceptaran un derecho internacional al aborto en la CIPD.

Varios delegados se quejaron de que la conferencia «CIPD más allá del 2014: Conferencia Internacional de Derechos Humanos» prometía abordar cuestiones amplias, sin embargo, se centró en temas «limitados».

«Desafortunadamente, los temas clave circunscriben los derechos humanos y la CIPD a la salud sexual y reproductiva y a los derechos reproductivos», dijo un participante.

Otro llamó al debate «claramente, una desviación de la CIPD».

A la vez que promovieron el aborto con entusiasmo, muchos oradores manifestaron frustración por no poder impulsar el derecho al aborto en documentos de la ONU. Nafis Sadik, ex directora del Fondo de Población, se refirió a la CIPD como «postura mínima de consenso» en aborto y dijo que se habían hecho «pocos avances» para promoverlo desde entonces. En una actividad patrocinada por Planned Parenthood en la ONU, en mayo, la dra. Sadik acusó a sus aliados de timidez y de «alejarse de nuestras propias metas».

La Dra. Ana Cristina González Vélez, activista colombiana proaborto, instó a los asistentes a recurrir a los comités de la ONU que supervisan tratados de derechos humanos para interpretar el derecho al aborto ausente en los propios tratados. «Esta es la manera de avanzar», afirmó.

La Dra. Marleen Temmerman no fue optimista respecto de la posibilidad de una meta autónoma de salud y derechos sexuales y reproductivos en la agenda de desarrollo post 2014. La directora de Salud Reproductiva e Investigaciones Conexas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió con insistencia a los allí presentes que «piensen cuidadosamente y también políticamente» sobre cuál sería «la mejor meta general en la que podamos insertar nuestro programa de derechos humanos».

La Dra. Temmerman asimismo compartió cómo, a comienzos de su carrera en Bélgica, ella y algunos de sus compañeros ginecólogos decidieron realizar abortos violando abiertamente la ley con el respaldo de la administración del hospital en el que trabajaban. El parlamento belga, a la larga, legalizó el aborto por estrecho margen.

En los últimos tiempos, la dra. Temmerman pasó de desacatar las normas a establecerlas. El año pasado, el departamento de la OMS que preside publicó una guía de aborto técnico política que incluye argumentos por los que los gobiernos no deberían restringir legalmente la práctica.

Pese al abrumador sentir proabortista manifestado en los paneles de la conferencia, un colaborador hizo hincapié en el bienestar del no nacido. El presidente de la Comisión Kasaja de Derechos Humanos figuraba en un vídeo de promoción de la conferencia entre otros líderes. «Nos centramos en la salud reproductiva», decía Kuanysh Sultanov. «Priorizamos la salud de nuestros niños, no desde el momento en que nacen, sino desde el momento en el que fueron concebidos».

En sus comentarios finales, la presidente aseguró a los participantes que las opiniones en contra se harían constar en el informe de la conferencia.

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