Las afectadas por el Essure piden la retirada segura del dispositivo anticonceptivo

EL MUNDO – 22/12/17

Método anticonceptivo que consiste en un muelle que se coloca en las Trompas de Falopio de la mujer impidiendo el paso del espermatozoide. EL MUNDO

Desde el pasado mes de agosto, el implante anticonceptivo Essure ya no se vende en España. Sin embargo, «el trabajo no ha terminado», afirma la eurodiputada independiente (grupo ALDE) Beatriz Becerra, quien, en representación de las afectadas, ha pedido a la ministra de Sanidad un protocolo para la retirada seguradel dispositivo en aquellas mujeres que lo precisen. «En muchos casos, el dispositivo se rompe, dejando fragmentos dentro del cuerpo de las mujeres que ocasionan dolores y trastornos», relata.

Aunque en palabras del presidente de la Sociedad Española de Contracepción (SEC), José Ramón Serrano, «no es frecuente dejarse fracciones del dispositivo al retirarlo», en respuesta a la solicitud de Beatriz Becerra y las afectadas en España, la propia ministra de Sanidad, Dolors Monserrat, ofrece toda «su colaboración para seguir trabajando en pro de la mayor garantía de seguridad de las mujeres afectadas«, a través precisamente de dicho protocolo. No obstante, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) aún no ha recibido notificación alguna por su parte para poner en marcha esta iniciativa, según confirma vía email a este diario.

Como argumenta Angélica del Valle, presidenta de la Asociación Española de Afectadas por Essure, «a día de hoy, a muchas mujeres les dejan fragmentos en el útero que les siguen provocando los síntomas que originaba el implante anticonceptivo, aunque más suavizados, tales como dolores e infecciones». Según las guías de la SEGO, cuando esto sucede, se puede observar la evolución (para comprobar si genera o no síntomas) o directamente quitar el útero. «Se supone que la elección es de la paciente, pero no sucede así. Conocemos casos en los que la afectada prefiere prescindir del útero y sin embargo, las mantienen en observación».

Cabe recordar que Essure, que en EEUU se continúa utilizando con algunas restricciones, es un dispositivo similar a un muelle que se implanta en las trompas de Falopio para actuar como método anticonceptivo alternativo a la ligadura de trompas. Se inserta en menos de 10 minutos, de forma ambulatoria, mínimamente invasiva y generalmente sin anestesia. Una vez anclado, provoca una reacción fibrosa que ocluye la luz de la trompa e impide el paso a los espermatozoides.

Sin embargo, miles de mujeres en todo el mundo han denunciado secuelas tras su implantación, tales como fuertes dolores en la zona pélvica y abdominal. Incluso se han registrado numerosos casos de alergia (por alguno de sus componentes como el níquel), así como la perforación de las trompas de Falopio. Un estudio publicado en la revista ‘British Medical Journal’ en 2015 señaló que Essure tiene hasta 10 veces más riesgo de reoperación por problemas en la colocación del dispositivo que la ligadura de trompas.

La extracción del dispositivo como solución

En situaciones de este tipo, siempre con la evaluación del médico, la solución está clara: la retirada del dispositivo. «En el 90%-95% de los casos se realiza con laparoscopia», explica Covadonga Álvarez, ginecóloga y responsable de la Unidad de Histeroscopia en el Hospital La Paz de Madrid. Se introduce un laparoscopio a través de pequeñas incisiones abdominales para extraer el anticonceptivo y también la trompa.

Esto se hace así, en primer lugar, porque «el muelle está totalmente integrado en la trompa y es la única manera de extraerlo completamente; y además, como profilaxis», es decir, «está demostrado que el cáncer de ovario tiene origen en las trompas, así que como prevención, y teniendo en cuenta que en esta mujeres ya no van a necesitarlas, también se quitan». Por la misma razón, agrega el ginecólogo Serrano, «en la ligadura de trompa clásica también lo estamos haciendo».

En un pequeño porcentaje (5%-10%), en lugar de laparoscopia, se tiene que utilizar la histeroscopia. Depende de la localización exacta del dispositivo, que se observa en una ecografía previa. Esta opción se realiza «cuando el Essure está mal colocado o se ha desplazado por contracciones de la trompa», aclara Álvarez.

La importancia de informar a las pacientes

«Dado que ha habido un aumento de peticiones de retirada del Essure, bien porque ciertos síntomas se asocian directamente al anticonceptivo o porque ha creado inseguridad, es importante que dediquemos el tiempo necesario para explicar a las afectadas cuándo y por qué se elige uno u otro método y dejarles claros cuáles son los riesgos y los beneficios», argumenta el ginecólogo.

Ambos especialistas coinciden en señalar que los casos en los que queda algún fragmento del Essure son «muy escasos». Como subraya Álvarez, «en caso de quedar algún trocito, se sitúa en una zona de camino en el útero donde no da problemas». La cuestión, añade, «es que las pacientes no quieren tener ni una sola fracción del dispositivo en su cuerpo. Tienen miedo y aunque estén asintomáticas, no lo quieren en su interior». Así lo refuta Angélica del Valle cuando reivindica la preferencia no siempre respetada de muchas de las afectadas por perder el útero para no tener ni una porción del Essure dentro.

Si no da síntomas, los expertos optan por la observación y recuerdan que el método de retirada «es una técnica quirúrgica y como tal, conlleva sus riesgos». Hay que valorar junto con la afectada que «no siempre va a aportar los beneficios esperados. A veces, se quita el fragmento y el dolor persiste porque no era la causa. Hay que poner en la balanza los riesgos y los beneficios y dejar claras las expectativas antes de someterse a la intervención quirúrgica», apunta el presidente de la SEC. «Tenemos que asumir que se ha creado alarma y que debemos dedicar tiempo para dejar claro a las afectadas los riesgos, los beneficios y las expectativas», agrega.

Para la presidenta de la Asociación Española de Afectadas por Essure, «es importante que se analice caso por caso a la hora de retirarlo, que el médico se cerciore de la colocación exacta del dispositivo antes de operar para elegir la mejor manera de hacerlo, que no cierren la intervención hasta asegurarse completamente de que no quedan fragmentos y que informen perfectamente de los beneficios y riesgos antes de operar».

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