La tentación de decidir la muerte de otro ||Alejandro Navas

Revista Palabra.-La ciencia y la tecnología nos han proporcionado un grado de desarrollo y bienestar nunca conocido. Saber es poder, y el moderno, emancipado de las ataduras morales tradicionales, se ha propuesto controlar y someter la naturaleza. Esta voluntad de dominio se aplica también a la vida humana, desde su comienzo hasta su final..alejandronavas

De una parte, el prejuicio intervencionista, propio de la medicina moderna, lleva al ensañamiento terapéutico. La tecnología y la farmacología ofrecen muchas posibilidades de actuación (y de lucro) que sería absurdo desperdiciar. Al médico le cuesta aceptar su fracaso y asistir pasivamente a la muerte del paciente, siente la imperiosa necesidad de hacer algo.
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