Derogar la ley de eutanasia: «Mi hija no tenía ninguna enfermedad terminal, tenía enfermedades mentales», así comienza el vídeo que ha publicado Yolanda Ramos, madre de Noelia Castillo, más de un mes después de que la joven de 25 años recibiese la eutanasia en un centro sanitario de Sant Pere de Ribes, el Sant Camil, donde permanecía, en la comarca del Garraf (Barcelona).
Fuente: ABC.es Autor: E. Burés / À. Gubern Foto: HappyFM
Una grabación, compartida este miércoles a través de una red social, en la que se dirige al líder de la oposición, el popular Alberto Nuñez Feijóo, para que haga «desaparecer» la ley de la muerte asistida.
En las imágenes, la progenitora relata que el diagnóstico de su hija era el de una enfermedad «no degenerativa»; trastorno límite de la personalidad, que «iría mejorando». También reprocha que Noelia, «que tenía toda la vida por delante», «no tuvo ningún tratamiento, ni en los psiquiátricos, ni en el sociosanitario», donde estaba ingresada. Explica así que fue hace tres años, con 22, cuando la joven estuvo en el último centro de salud mental.
Argumentos para derogar la ley de Eutanasia
«Mi hija no tenía ninguna enfermedad terminal, tenía enfermedades mentales», así comienza el vídeo que ha publicado Yolanda Ramos, madre de Noelia Castillo, más de un mes después de que la joven de 25 años recibiese la eutanasia en un centro sanitario de Sant Pere de Ribes, el Sant Camil, donde permanecía, en la comarca del Garraf (Barcelona). Una grabación, compartida este miércoles a través de una red social, en la que se dirige al líder de la oposición, el popular Alberto Nuñez Feijóo, para que haga «desaparecer» la ley de la muerte asistida.
En las imágenes, la progenitora relata que el diagnóstico de su hija era el de una enfermedad «no degenerativa»; trastorno límite de la personalidad, que «iría mejorando». También reprocha que Noelia, «que tenía toda la vida por delante», «no tuvo ningún tratamiento, ni en los psiquiátricos, ni en el sociosanitario», donde estaba ingresada. Explica así que fue hace tres años, con 22, cuando la joven estuvo en el último centro de salud mental.
Yolanda, que aunque no estaba de acuerdo con la decisión de su hija permaneció a su lado durante todo el proceso, ha reprochado que no entiende la eutanasia de «esta forma». «Nos han dicho que es para personas con enfermedades terminales, pero no es verdad, porque mi hija no tenía ninguna enfermedad terminal», ha reiterado. También ha apuntado que los dolores de Noelia no eran crónicos, como sí avalaron los médicos que la evaluaron, al constatar que sus padecimientos eran «graves, crónicos, constantes e imposibilitantes», además de no existir «posibilidad de mejora»; requisitos que prevé la ley para su concesión.
Fue el padre de la joven quien, bajo el amparo de Abogados Cristianos, recurrió a los tribunales para tratar de frenar su muerte asistida. Tras sendos avales judiciales, casi dos años después, Noelia recibió la eutanasia, rodeada de toda su familia, el pasado 26 de marzo. Sólo unas horas antes, un juzgado de Barcelona rechazaba, de nuevo, frenarla, para someterla a tratamiento psiquiátrico, que fue lo que reclamó el progenitor. Entonces, en su auto, la magistrada de Instrucción 20 indicó que carecía «de potestad para adoptar las medidas que se solicitan, habiéndose dictado por los tribunales competentes las decisiones oportunas que, evidentemente, este órgano no puede modificar».
«Una persona con una enfermedad mental no puede decidir por sí sola ¿Cómo han podido permitir esto?»
Al respecto, en la grabación, Yolanda reprocha que «una persona con una enfermedad mental no puede decidir por sí sola. ¿Cómo han podido permitir esto?». Y constata que, al ser Noelia mayor de edad, pese a ser su madre, ella no podía decidir en su lugar, y tampoco acceder a su historial médico. «Me dijeron que quién era yo para pedir una analítica. Un comité de garantías es el que decide, pero yo, la madre, no he podido decidir nunca por ella».
Noelia recibió la eutanasia después de que incluso la Justicia Europea rechazase paralizarla de forma cautelar, aunque el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) aún tiene pendiente emitir una sentencia al respecto. El caso de la joven se remonta a 2024. Fue en julio cuando la comisión de garantías de la Generalitat de Cataluña avaló su muerte asistida. En vísperas de la fecha fijada, que era el 2 de agosto de ese año, su padre recurrió a la vía judicial para paralizarla. Decisión que adoptó un juzgado de Barcelona. El caso llegó entonces ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que avaló la decisión de la joven, pero también el derecho de la familia a intentar frenar el procedimiento, al entender que su interés es legítimo, aún cuando «no sea titular de ese derecho a la vida ajena». Así, el progenitor llegó hasta el Supremo y el Constitucional, que rechazaron sendos recursos de casación y amparo, y por eso Abogados Cristianos elevó la causa ante el TEDH.
Sufrimiento «insoportable»
Los profesionales del ámbito de la psicología clínica y la psiquiatría que examinaron a Noelia indicaron que entendía la «gravedad» de la medida solicitada y que se mantenía en su voluntad. Así, en las diversas evaluaciones practicadas se constató que tenía un coeficiente intelectual dentro de la normalidad, que no presentaba trastornos del curso de pensamiento y que padecía síntomas depresivos cronificados que le provocaban un sufrimiento «insoportable» de tipo psíquico, derivado de la lesión medular que sufrió tras un intento de suicidio.
Avalaron así los profesionales, y luego los tribunales, que su petición de eutanasia fue «libre, sin injerencia ni influencia de su propia enfermedad mental», en palabras de los propios forenses que, en sede judicial, durante una pericial en la que hasta seis facultativos declararon que Noelia tenía capacidad para saber discernir y decidir sobre su vida.
Ahora su madre reclama a Feijóo que «desaparezca» la ley de eutanasia porque no quiere «que haya más Noelias». Anuncia así que su objetivo es crear una fundación para velar por personas con enfermedades mentales. «Con el tiempo seguiremos hablando de este tema, por el momento he hecho este avance», concluye el vídeo. Unas imágenes que publicó este miércoles, precisamente cuando el Parlamento catalán aprobó la propuesta para presentar a la Mesa del Congreso una proposición para reformar la ley de eutanasia y acortar así los plazos en la tramitación judicial de recursos para frenarla.
«Un comité de garantías es el que decide, pero yo, la madre, no he podido decidir nunca por ella», reprocha Yolanda
En concreto, lo que pretende la Cámara autonómica es que las decisiones sobre su aplicación que se recurran ante la Justicia puedan resolverse en un plazo de tres días, y que lo haga el tribunal superior de la comunidad correspondiente. También que, una vez dicha decisión sea firme, sólo pueda recurrirse ante el Constitucional, que tendría la última palabra al respecto.
Una iniciativa del Parlament que llega en vísperas de que el Tribunal Supremo deba sentar doctrina -lo hará este mayo- sobre si un padre puede recurrir la eutanasia de su hijo. Se trata del caso de Francesc Augé, un hombre de 55 años, cuyo progenitor también ha recurrido su muerte asistida por la vía judicial.
El solicitante, que contó con la autorización del comité de garantías de Cataluña, arrastra secuelas en el movimiento y el habla por tres ictus y dos infartos. En su caso, quien ha recurrido ante el Supremo es la propia Generalitat, después de que el Tribunal Superior de Justicia de la comunidad también avalase la legitimación de su padre para tratar de frenar el procedimiento. Ahora su caso llegará al pleno del Alto Tribunal porque el Govern alegó en su recurso que la Ley Orgánica Reguladora de la Eutanasia (LORE) no contempla ninguna legitimación expresa a terceros para recurrir la concesión o denegación de la muerte asistida, y considera pertinente el pronunciamiento ya que puede afectar a otros casos.
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