Feminismo versus ideología de género

La nueva liberación consiste en reivindicar que la sociedad posibilite la maternidad, que es un derecho propio

LA RAZON – 09/03/2019

Si el feminismo consiste en la plena y total igualdad entre hombre y mujer, que las mujeres tengan pleno poder y libertad sobre sí mismas, sobre sus bienes y derechos, y sobre su mente

El pasado 23 de febrero tuve la ocasión de participar en el lanzamiento de la Plataforma Cultural «One of us». Lo hicimos en el Senado de Francia, en el corazón del Barrio Latino de París, el mismo lugar que presenció la revolución cultural de Mayo del 68. Nuestra pretensión también era revolucionaria y cultural. Alguien recordó que hay dos clases de revolución: la soberbia y violenta pretensión de establecer un nuevo orden contrario al anterior, y aquella que solo pretende restablecer la libertad perdida; de esta segunda tratamos. Uno de los puntos acordados en la Plataforma consiste en «la afirmación de la binariedad sexual y el rechazo de la ideología género»; amén de la «afirmación de la vida», «Protección de la familia basada en el matrimonio de hombre y mujer», y la «Promoción de la natalidad».

Yo no tuve por menos que intervenir para afirmar estar de acuerdo con todo ello porque: «yo me considero feminista». Si el feminismo consiste en afirmar la plena y total igualdad entre hombre y mujer, que las mujeres tengan pleno poder y libertad sobre sí mismas, sobre sus bienes y derechos, y sobre su mente; no se puede ser otra cosa que feminista, pues es la corrección de una de las mayores injusticias de la Historia: la desigualdad entre hombre y mujer. Se trata por ello de un logro de la humanidad. Ahora bien, este feminismo es por encima de todo afirmar la diferencia sexual entre hombre y mujer, y por tanto el valor singular de lo femenino en igualdad con el valor singular de lo masculino.

Sin embargo, en aquel lugar no pude olvidarme de Simone de Beauvoir, una de las que se apropiaron ilegítimamente del feminismo, para convertirlo en «feminismo radical socialista». Ella rechazaba la feminidad, la maternidad, incluso la sexualidad. Lo específico de esta corriente es convertir la relación sexual basada en el amor, en una lucha de poder; en palabras de Beauvoir: «la lucha de la mujer será la lucha entre los intereses de la especie y los de la mujer individual, enfrentamiento que tiene su comienzo a partir del coito». La cosa se complicó mucho más con el nacimiento posterior de la ideología de género.

A partir de su idea radical existencialista de: «la mujer no nace, se hace»; se construye toda una ideología política, en virtud de la cual, primero se sustituye el sexo biológico por el género como una construcción cultural y convencional, para luego sustituir el género por el sexo, y llegar a la conclusión de que de cada uno puede y debe elegir su propia identidad sexual o de género a la carta, al margen de la biología, la naturaleza; «la realidad de lo obvio» (como dijo J. Mayor Oreja presidente de «One of us»); todo ello debe hacerse mediante la educación desde la infancia. Se podrá estar o no de acuerdo con esta ideología, pero lo que está claro, es que nada tiene que ver con el feminismo, cuyo mayor logro ha sido valorar el sexo femenino en igualdad con el masculino.

Una de las cosas propias de la feminidad –además en exclusividad– es la maternidad. También tuve la oportunidad de reivindicarla en la plataforma «One of us», para recordar que esto es lo primero, pues sin maternidad no hay vida, ni familia, ni filiación matrimonial. Pues bien, decir claramente todo esto es lo que constituye parte de la nueva revolución por la libertad: «la libertad de la inteligencia para pensar», al margen del pensamiento único políticamente correcto, en palabras del filósofo francés Rémi Brague. ¡Basta ya! de decirnos lo que hay que pensar. Si de verdad el feminismo ha logrado empoderar a las mujeres para ser libres, si se ha hecho verdad el sueño de la feminista Mary Wollstonecraft: «No deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre si mismas»; se debe empezar por la mente y por su cuerpo, por lo tanto, ser libres para ejercer el derecho a la maternidad. Este si es que es un derecho propio y no otros (como el aborto) que entran en conflicto con la vida de un tercero.

La nueva liberación consiste en reivindicar que la sociedad posibilite la maternidad, al día de hoy una reivindicación de la libertad y de una sociedad en crisis de natalidad. Sé, que decir esto es contrario al pensamiento correcto, a pesar de ello, desde la libertad inteligente que quede claro: el feminismo es contrario a la ideología de género.

 

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