Entrevista a Pablo Pineda: «La sociedad está haciendo un genocidio con los síndrome de Down»

lagaceta.es

13.03.2014

El primer titulado universitario de Europa con síndrome de Down alerta en GACETA.ES de que ‘el origen del aborto está en la amniocentesis’. –

Pablo Pineda
Pablo Pineda es diplomado en Magisterio de Educación Especial y le faltan pocas asignaturas para ser licenciado en Psicopedagogía. También es actor y fue ganador en 2009 de la Concha de Plata al Mejor Actor en el Festival de San Sebastián, por su interpretación en la película ‘Yo, también’. Imparte conferencias en todo el mundo sobre discapacidad, colabora con la Fundación Addeco realizando tareas de sensibilización para el público empresarial y, además, es escritor. De sus proyectos y de la situación de España ha hablado para GACETA.ES.
-¿Qué le parece la reforma del aborto?
-Es un tema delicado e importante. Estamos hablando del futuro de esta sociedad. No quiero parecer moralizante. No me gusta juzgar a las mujeres porque cada una es un mundo. Ni quiero ni debo juzgarlas. Cada una tiene sus circunstancias. Lo que sí digo es que cuando se les pase por la cabeza la idea de abortar, que piensen en las experiencias que se pueden estar privando si no nace este niño. Si lo matas te estás quitando a ti misma todo lo que puedes vivir con él, lo que puedes disfrutar con él. Mi madre ha disfrutado muchísimo de mí, muchísimo.
-El ministro Gallardón ha dicho que el daño psicológico de la mujer debido a una malformación del feto “será el que autorice la interrupción del embarazo”. ¿Cree que será un coladero para el aborto por malformación?
– Es muy delicado. Como dice la canción ‘La donna è mobile’, nunca sabes cómo va a reaccionar y más si se le merman las facultades, si la han violado, si tiene una experiencia traumática. También es verdad que ‘hecha la ley, hecha la trampa’ y se pueden agarrar a esto, como también se agarran al maltrato, pero también creo que no se puede inventar una dificultad psicológica.
-¿Qué opina de que se haga un test para saber si tu hijo tiene trisomía 21?
-El origen del aborto está en la amniocentesis. No me gustan los hijos a la carta. El hijo que nace es tu hijo. Da igual lo que tenga. La madre, si es buena madre, debe asumir lo que nazca, por lo que hacer test o pruebas no lo veo. Es una locura. Tú misma estas limitando lo que va a nacer. Qué más te da lo que nazca. Si tiene síndrome de Down, qué vas a hacer, ¿matarlo? Que nazca. No hay nada más tierno que un bebé. Yo apuesto por la vida y por la vida sana. Apuesto por los valores que tiene la vida y por lo bonita que es.
-¿Cómo acoge que el aborto esté acabando con el síndrome de Down? El 80% de los niños no llegan a nacer…
-La sociedad no asume que una persona con síndrome de down esté en el mundo igual que los demás. El hecho de que un síndrome de Down no nazca refleja que esa madre no quiere a ese hijo, como si ese pequeño le fuese a molestar. Es al contrario. La sociedad está haciendo un genocidio en ese sentido. Está intentando matar a un colectivo que tiene que estar ahí. Tenemos que estar ahí y vivir con igualdad de oportunidad, por supuesto.
-¿Qué mensaje trasladaría a las madres que piensan en abortar por tener un hijo con discapacidad?
-Que se lo piensen. Que piensen en lo que pueden disfrutar con ellos, que la discapacidad no es mala, no es una losa que pesa, sino al contrario. Se puede disfrutar muchísimo con ese niño. Le puedes enseñar mucho. Mi madre ha disfrutado mucho conmigo y está muy orgullosa de mí. En este momento estoy viendo ahora los premios que tengo en mi habitación y mi madre está contentísima con la Concha de Plata, disfrutó mucho en el Festival de San Sebastián. Ella ha disfrutado mucho de mí y mi padre, que murió el año pasado, también. Que la madre sepa que aunque el hijo venga con discapacidad puede educarlo. Ella puede con la discapacidad. Que no piense que la discapacidad es algo malo. Tiene que existir.
-Ha contado que cuando le dijeron que tenía síndrome de Down lo primero que preguntó fue que si era tonto y si podría seguir estudiando. ¿Quién se lo dijo?, ¿qué edad tenía?
-Se lo pregunté a un profesor de la Universidad de Málaga, D. Miguel López, cuando tendría unos ocho años. Siempre he tenido mucha confianza con él y por eso le hice ese tipo de preguntas. Él me dijo que no era tonto y que, por supuesto, podría seguir estudiando y estar con mis compañeros del colegio. Luego ya me enteré de qué era un síndrome de Down, que, por cierto, no es ni más ni menos que una alteración cromosómica. Tampoco es nada grave. Hay mucha incultura y eso es lo que hace que las madres cuando tienen un hijo con síndrome de down piensen que es malo y quieren abortar. No saben lo que es un síndrome de down, piensan que es una enfermedad y no quieren tener un niño enfermo. Ese niño no está enfermo. Yo no padezco síndrome de down, disfruto de ser síndrome de down.Es una alteración genética, nada más.
-¿Qué papel ha ocupado su familia en sus logros? Ha dicho que unos padres que no confían en sus hijos no pueden exigir que lo haga el resto de la sociedad…
-Claro que no. Si tus propios padres, sangre de tu sangre, no confían en ti, no puedes exigir a los demás que lo hagan. Deben pensar que eres capaz de hacer cosas y que eres útil, válido. Esa fue la clave de mi éxito. Mis padres siempre han confiado en mí. Soy el pequeño de cuatro hermanos y he sido el juguete de ellos y también su alumno. Con síndrome de Down es fundamental tener una familia numerosa. Hace que te espabiles y se aprende muchísimo en valores. Si eres hijo único te sobreprotegen, te lo dan todo y no dejan que te desarrolles. Piensan que es lo mejor y es lo peor que pueden hacer. Ya no hablo de un hijo con síndrome de down, sino de cualquiera. Si se le educa de esa forma se convierte en un tirano. Cuántos casos hay de hijos que han maltratado a sus padres porque de pequeños nunca han admitido un no por respuesta. Habría que enseñar a los padres a educar porque no es tarea fácil.
-Cambiando de tercio, en su libro ‘El reto de aprender. Un relato desde la diversidad’ (San Pablo) reflexiona sobre la educación, la enseñanza y el aprendizaje y relata su vivencia de la discapacidad en el entorno educativo. ¿Cómo ve la reforma educativa de Wert?
-Con todos los respetos para el señor ministro, pienso que puede suponer una involución.
-Explíquese.
-Si un niño con síndrome de down está en el colegio con los demás, comparte muchas cosas y aprende. La reforma educativa es totalmente discriminatoria con los alumnos con discapacidad.
-Down España ha solicitado a la Defensora del Pueblo que recurra la LOMCE ante el Tribunal Constitucional. Aseguran que no ha terminado con la segregación educativa.
-Es discriminatoria. Se carga el principio de escuela pública. La escuela es pública, no estatal, y tiene que ser para todos. Cuando te saltas ese concepto discriminas a todos los que están ahí, discriminas a las personas con discapacidad, y vuelves para atrás.
-¿A usted qué le parece que los niños con síndrome de Down o cualquier otra discapacidad vayan a centros especiales?
-Siempre he pensado en un escalón más hacia la integración y creo que los centros especiales deben ir poco a poco desapareciendo. El que los niños con síndrome de Down estén sólo con chicos con síndrome de down no es bueno. Deben estar en el mundo, en la calle con los demás. Esa especie de endogamia es perjudicial. Creo que están bien para alguien que tenga un trastorno, que tiene muchas dificultades y serias, pero no para los síndrome de Down. Este colectivo puede hacer muchas cosas, siempre y cuando se les estimule.
-¿Qué entendemos por discapacidad?
-No me gusta ese término. Cada uno tiene su capacidad y su discapacidad. ¿Quién no tiene una discapacidad en algo? Haciendo un símil bíblico, quién esté libre de discapacidades que tire la primera piedra.
-¿Cómo tienen las empresas que contemplar a los discapacitados?
-Pienso que las empresas están cambiando ya. Deben pensar que podemos hacer muchísimas cosas, muchas más de los que ellos piensan. Nos tienen que tratar como personas, como iguales. Tienen que pensar que nosotros tenemos derecho a trabajar y que debemos trabajar. Que pierdan ese miedo y confíen en lo que valemos, en lo que podemos aportar y, encima, podemos enriquecer a la empresa. Podemos mejorarla como empresa porque las empresas son demasiado serias y el síndrome de Down da mucha alegría allá por donde va. Irradia optimismo y eso es buenísimo para la empresa.
-Cambiando de tema, ¿le preocupa el sector de la cultura?
-Me preocupa, al igual que la educación. Ambas son dos pilares básicos de la sociedad. Una sociedad sin educación y sin cultura no avanza. Cuando uno ve las calamidades que están pasando en el mundo de la cultura por ese IVA…
-El Gobierno ha anunciado una posible bajada del IVA cultural. ¿Qué llamamiento haría al Ejecutivo?
-A ver si es verdad. Le diría que invierta en cultura y en educación porque quien invierte ahí, invierte en desarrollo, en futuro. También, que ayude a los nuevos talentos, que ayude a emprender a los emprendedores de la cultura, que baje el IVA de la cultura y la fomenten. Hay mucho talento en España perdido porque los jóvenes se van y es una auténtica pena que desaprovechemos el talento de tantos jóvenes. Está habiendo un exilio socio-económico y nos vamos a quedar aquí sólo mujeres, discapacitados y viejos. Nos vamos a quedar sin jóvenes y cuando una sociedad se queda sin ellosvamos más para atrás que hacia adelante.
-¿Qué proyectos tiene en mente?
-Sigo colaborando con la Fundación Adecco. Me quedan cuatro asignaturas para ser licenciado en psicopedagogía, a ver si la acabo. Sería el primer síndrome de down licenciado en Europa. Y a partir de ahí, buscaré trabajo. Mi etapa como actor fue una experiencia estupenda, pero vivir del cine es muy complicado ahora. Tuve la intuición de dejarlo en el mejor momento. Sabía lo duro que fue buscar la financiación de la película cuando aún no había crisis. Prefiero no hacer cine y dedicarme a dar conferencias con la Fundación Adecco, a la docencia, a ir a colegios porque hay que concienciar a la sociedad. Se habrá perdido un actor, pero se habrá ganado un concienciador, que esté dando guerra. Más de uno del Gobierno ha ganado una mosca cojonera.

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