Asociaciones profamilia se oponen rotundamente al vientre de alquiler: daña a la mujer y a los hijos

ReL 9 de febrero 2017

Las prácticas de vientre de alquiler son una forma de esclavitud que daña a la mujer, a los niños y a la sociedad y cuyos daños ninguna regulación puede realmente controlar. Sólo cabe la prohibición completa, igual que se prohiben completamente otras modalidades de esclavitud y compra-venta de seres humanos. De hecho, el vientre de alquiler es una práctica que ya condenó en 2015 el Parlamento Europeo.

Los vientres de alquiler, como todo negocio, siguen la ley de máximo beneficio...el bebé es un producto usa le y desechable.
Los vientres de alquiler, como todo negocio, siguen la ley de máximo beneficio…el bebé es un producto usa le y desechable.

Esa es la postura de las asociaciones provida y profamilia en España, en claro contraste con los sectores del Partido Popular y de Ciudadanos (y también algunos desde las izquierdas) que pretenden legalizar esta industria de gestación y entrega de bebés a contratantes.

Compraventa del niño en gestación
Mariano Calabuig, presidente del Foro Español de la Familia (www.forofamilia.org) declara: “Esta práctica es un retroceso en materia de derechos humanos, permitendo la compraventa del niño que se gesta y admite el alquiler del cuerpo de una mujer. De esta forma, una posible legalización de los vientres de alquiler supondría un retroceso que permitiría nuevas formas de explotación de las mujeres, especialmente de las que carecen de recursos económicos, y una apertura de un nuevo mercado de compraventa de niños incompatible con una sociedad civilizada, como indicó en diciembre de 2015 el Parlamento Europeo en la resolución donde condenaba la práctica de subrogación”.

“No se puede abrir ni una rendija”
Alicia Latorre, presidenta de la Asociación Española de Asociaciones Provida (www.provida.es), ha señalado que “es inmoral y contrario al respeto de los derechos humanos pretender normalizar una práctica que, de distinta forma, denigra y daña tanto a las personas implicadas (hijo, padres biológicos, “compradores” y mujer cuyo vientre se “alquila”), como al Estado que lo consiente o mira para otro lado dejando que se pierda la conciencia social”.

En esta línea Latorre ha precisado también que: “La maternidad, que es algo realmente grande, se desvirtúa e instrumentaliza cuando la mujer es utilizada como una mera p