Absuelto el médico polaco que se negó a perpetrar un aborto eugenésico por razón de conciencia

HAZTEOIR.ORG.-15-JUN-2015

bogdan_chazanBogdan Chazan fue cesado de su cargo como director del hospital por negarse al aborto. Pedirá a las autoridades que le restituyan en su cargo. Tres mil médicos y enfermeras de Polonia piden que se respete el derecho a la vida y a objetar.

En el verano de 2014, el médico Bogdan Chazan fue relevado de su cargo al frente del hospital de la Sagrada Familia de Varsovia por negarse a abortar a un feto que había sido delatado de malformación en pruebas diagnósticas, uno de los casos de aborto que permite la ley.

El médico polaco Bogdan Chazan, un destacado profesional de ginecología, alegó la claúsula de conciencia y argumentó que, como católico practicante, reprueba el aborto.

En su momento, el Ministerio polaco de Salud consideró que Chazan había vulnerado la norma de la práctica médica porque, al rechazar realizar el aborto, tendría que haber facilitado a la paciente un médico o centro alternativo donde poder acabar con la vida de su hijo no nacido.

El entonces primer ministro, el liberal Donald Tusk, afirmó que «ningún médico debería estar por encima de la Ley».

Este viernes, el facultativo ha asegurado a la prensa que exigirá a las autoridades que le restituyan en su puesto de director del hospital.

«Sufrí una pena muy dura (el despido) y considero que no fue ni razonable ni justa», dijo Chazan, quien añadió que la decisión del comité disciplinario le hace recuperar la «fe en la justicia».

Tras la polémica desatada por Chazan, más de 3.000 médicos y enfermeras polacos firmaron una declaración en la que defendían su derecho a negar tratamientos contrarios a sus creencias religiosas.

«Aborto, inseminación artificial y, finalmente, rechazar a Dios como el creador mediante la práctica de la fecundación in vitro representan una amenaza para la vida eterna de todas las personas que cometen estos actos», afirma la doctora Wanda Póltawska, adalid de quienes defienden su derecho a no actuar en contra de sus convicciones de respeto máximo a la dignidad de toda persona humana, tanto en la concepción, como en la gestación, y oponiéndose a toda muerte cruel y violenta de seres humanos indefensos, y a las nefastas consecuencias que se derivan de técnicas que no curan la esterilidad, sino que desvinculan la procreación del acto unitivo del hombre y la mujer y dejan en el camino incontables vidas humanas que son desechadas o congeladas.

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