Abby Johnson insta a los políticos españoles a obligar a que se muestre una ecografía a la mujer que piensa abortar

LA VERDAD.- 12-MAY-2015

abby_johnson_en_avilaEl testimonio de Abby Johnson, por primera vez en España. La visión de un feto luchando contra la máquina succionadora en un ecógrafo hizo que Johnson abandonara el abortorio en el que trabajaba.

Abby Johnson trabajó durante años en la industria del aborto y había participado en más de 20.000 abortos cuando un día acompañó a un médico durante la realización de un aborto guiado por ultrasonido. Ese 6 de octubre de 2009 vio en el ecógrafo como sufría un feto de 13 semanas. Esta experiencia cambió su vida y hoy es una de las más reconocidas voces a nivel internacional a favor de la protección de la vida humana. Derecho a Vivir ha organizado su primera visita en España, donde está desarrollando una agenda de encuentros con medios de comunicación, políticos y miembros de la sociedad civil.

Durante su primera conferencia en España, en la Universidad Católica de Ávila, ha narrado su trabajó durante ocho años para Planned Parenthood, la patronal abortista más potente del mundo, como directora de sus establecimientos: “Mi responsabilidad era hacer cada año más abortos”, ha relatado Johnson.

Para ello, creyó lo que su empresa decía, que era lo mismo que se le decía a las mujeres: “Nos asegurábamos de que la mujer no viera la ecografía, porque le decían que sólo eran un grupo de células, algo no humano”. El ecógrafo se usaba “sólo para valorar las semanas de aborto y saber cuánto le íbamos a cobrar”, ha añadido. Además, se le explicaba a la mujer que el feto no sufre hasta que no tiene al menos 27 semanas de vida.

La importancia de la ecografía

En el turno de preguntas en el transcurso de su conferencia, Johnson, preguntada por cuál sería la medida más importante de cara a reducir de forma significativa en el corto plazo el número de aborto en España, ha subrayado que, sin duda, “mostrar las ecografías antes del aborto”.

“Sería una medida muy importante tanto para el hijo como para la madre, sobre todo como una forma de ayudar a las mujeres a tomar una decisión informada en un momento de crisis”, ha añadido. En este sentido, ha puntulizado que “en Estados Unidos, el 85 por ciento de las mujeres que se plantea abortar y ve la ecografía decide no hacerlo”. “Imaginemos que abre una clínica que se dirige a sus clientes diciendo: ‘Traiga su hijo de dos años y se lo matamos’. Sería un escándalo, precisamente, porque es evidente que vemos al niño” ha insistido.

Laboratorio del ‘producto de la concepción’

Abby Johnson ha narrado a los presentes que llenaban el salón de actos de la Universidad Católica de Ávila, cómo estaba estandarizado el procedimiento del ‘aborto ciego’. En él, el médico extrae las partes del niño y las va colocando en un bote. “Estos restos se llevaban a lo que llamábamos ‘laboratorio del producto de la concepción’. Por supuesto, no se usa la palabra bebé. En el laboratorio es donde se aseguran de que todas las partes del niño han sido extraídas: pies, brazos, cabeza, trozos de piel…, para evitar una infección a la madre si queda algún trozo de cuerpo humano dentro”, ha detallado ante en silencio impresionado de los presentes.

Cómo se hizo provida

Abby Johnson ha explicado cómo fue el día en que cambió de parecer, al asistir a una intervención de aborto por ultrasonido de un bebé de doce semanas. “Cuando miraba a la pantalla, me decía a mí misma que no sentiría nada –porque así me lo habían argumentado, que los bebés no sentían nada hasta la semana 27-, pero cuando el bebé saltaba, se movía, intentaba salir, pero no tenía dónde huir…”, ha explicado.

Con crudeza, Johnson ha descrito que vió “cómo el bebé se desmembraba”. Al volver a su despacho, comprendió que había sido engañada y tomó conciencia de la magnitud de su actividad hasta entonces: “Me dí cuenta que había creído todo lo que me habían dicho en Planned Parenthood. Me dí cuenta de que había colaborado en unos 20.000 abortos hasta ese momento”. Ahora lidera su propia asociación de ayuda a la mujer embarazada, llamada ‘And then, there were none’.

“Me llevó una semana hasta que presenté la dimisión y me fui de la clínica. Me puse en contacto con un grupo provida que me había dicho en numerosas ocasiones que me ayudaría a encontrar otro trabajo”, ha descrito. Cuando en el abortorio conocieron que estaba siendo ayudada por este grupo provida, Abby Johnson fue demandada: “Temían que lo que yo conocía de la clínica se hiciera público. Lógicamente no prosperó”. Y decidió dar su testimonio.

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