A Jesús lo han expulsado del instituto por «enseñar que sólo hay dos sexos»: «Digo verdades científicas»

(Ref elespanol.com)

“Llevo desde el año 1995 dando clases de Biología y me he formado en materia de sexualidad, de antropología y de estética. Sé qué tengo que decir y qué no tengo que decir para no meterme en polémica. Yo transmito información, no adoctrino”. Jesús Barrón, profesor de Biología y Geología en el Instituto Complutense de Alcalá de Henares (Madrid), es quien pronuncia estas frases. Lo hace después de que haya sido suspendido de empleo y sueldo, según Abogados Cristianos, «por defender lo que es biológicamente evidente: que sólo existen dos sexos, hombre y mujer con cromosomas XY y XX».

Barrón afirma que expuso esta premisa en las clases dadas a los alumnos de primero de la ESO. «No entro en machismos, feminismos, hembrismos… No es parte de mi asignatura. Yo argumento a nivel científico. La persona trans genéticamente no existe. Las personas siguen siendo XX o XY», apunta Barrón.

Dice que no sabe por qué le expulsan de su instituto. «No lo sé. Yo sé que la directora tiene un entorno ideológico feminista bastante activo y además eso está manifiesto en el instituto. Y ha calado entre profesores que callan, que no dicen nada… Y no lo sé porque no sé qué cargos hay contra mí», afirma Barrón.

Ha sido la Dirección General de Recursos Humanos de la Comunidad de Madrid la que incoa este expediente que le suspende de empleo y sueldo durante 6 meses. El mismo se fundamenta sobre «presuntos hechos» que vienen reflejados en la resolución.

El primero de ellos expone: «Comentarios realizados por el docente en el aula, sobre diferentes orientaciones sexuales, de carácter homófobo, racista y machista, mostrando desprecio ante grupos de distinta naturaleza».

El segundo hecho que se le imputa a Barrón es: «Aplicación de criterios de enseñanza no acordes a lo indicado en la programación didáctica, como la utilización de material fotocopiable de elaboración propia, denominado por él como Antropología de la sexualidad y reproducción humana».

“Me siento a veces como en los siglos XIV, XV y XVI, como la gente que dijo que la Tierra es redonda”, dice Barrón, que no comprende cómo ha ocurrido todo.

Casi no parece explicárselo. «Yo, que siempre he defendido la libertad, la diversidad y que no he tenido ningún problema en ningún colegio donde ha habido alumnos trans y de muchas ideologías y tendencias sexuales, políticas. Ellos preguntan y hablamos de todo. Nunca tuve problema, pero pienso que ha venido todo de dirección y de orientación».

«Nunca he tenido quejas»

EL ESPAÑOL ha charlado con Barrón durante media hora para preguntarle por lo sucedido. También ha contactado con el centro, desde donde se expuso que ya habían emitido un comunicado que será reflejado posteriormente en este reportaje.

—Buenas, Jesús, ¿qué ocurrió para que haya ocurrido esto?

—A partir del 28 de abril es el momento en el que la directora me transmite que ha recibido una queja de unas familias sobre las clases de sexualidad humana y de reproducción que yo estaba impartiendo en el aula. Estas clases, la verdad es que estaban dentro de las funciones vitales de los seres vivos, en lo que es la reproducción. Y estaban avaladas por orientación. Entonces yo expliqué el temario cumpliendo con la normativa vigente y parece ser que hubo algunos aspectos que a algunos alumnos no les gustó. Las familias llamaron al instituto y pusieron una queja. Una queja en la que yo no sé quién es, ni qué viene reflejado. Lo desconozco completamente. Lo que hice fue retirar por iniciativa propia el material. Yo nunca he tenido ninguna queja de nadie. Yo si se ha sentido alguien incómodo y tal, le pido disculpas, digo. Todo por iniciativa propia. Esto fue el 28 de abril. El 30 de abril tengo un acta de reunión con la directora y con la inspectora de área.

Barrón asegura que todo se podría haber resuelto en el instituto, sin tener que llegar a armar este revuelo. Según narra, se ofreció incluso a retirar el material docente.

«Yo hay una frase que dije de templar gaitas. Tuve la iniciativa de pido disculpas al alumno. Yo soy muy sensible. Y en 12 o 13 años no se ha quejado nadie. Plegué velas, pero de templar gaitas no quisieron. Lo han aprovechado, toda esta maquinaria ideológica, para callar, que no se sepa nada e incluso a los alumnos se les dijo que Jesús no quería estar más en el instituto», cuenta.

«Apisonadora ideológica LGTBI»

La noticia ha saltado a la palestra después de que Abogados Cristianos convocara una rueda de prensa para este jueves. Van a explicar las acciones legales que van a llevar a cabo para que a Barrón se le restituya el sueldo y su puesto de trabajo.

Esta asociación ha hecho pública una petición en la que solicita «la destitución de la directora y la inspectora que intimidaron y discriminaron a un profesor por decir verdades científicas».

A lo que se refieren es a la reunión que mantuvieron la directora del centro y la inspectora con Barrón, después de que hubiera quejas de los alumnos por lo expresado por el profesor en clase.

Durante la reunión, el docente defiende su inocencia. En conversación telefónica con EL ESPAÑOL, Barrón expone que allí se le hicieron preguntas trampa y se le sacaron a colación temas de reuniones de tutores anteriores. «Ahí vi que tenían pactada la reunión».

Es decir, piensa que todo venía de una queja que él presentó en noviembre.

— Había un plan de acción tutorial —explica Barrón— que no estaba pactado por los tutores y yo me opuse en noviembre, porque había charlas de amnistía internacional y había ido a escucharlas. He podido argumentar que no son charlas convenientes para hablarles a niños de 12 o 13 años sobre feminismo, machismo, islamofobia… Son cosas que los chavales no entienden. Pero yo, mente abierta, me quedé a escucharlo para rebatir. Y en noviembre mostré mi disconformidad al plan.

Jesús no termina ahí su relato. Prosigue atacando con fuerza, aunque con voz templada.

—Los tutores me apoyaron y había gente de toda tendencia ideológica. Todos estaban en contra de que no se avisara a los padres —entre otras objeciones— y ahí empezó una persecución contra mi persona. Ha terminado con las clases de sexualidad. Tenemos por dónde cogerte —cree que pensaron la directora y su entorno— y por dónde aplicarte pues toda esta normativa de género, ideológica y de pensamiento único, que si estás en un perfil plano en el instituto sobrevives, pero si llevas la contraria y lo argumentas con ciencia todas estas ideologías de género, pues intentan la mínima ocasión para sancionarme.

De hecho, en ese sentido se muestra el escrito de Abogados Cristianos. «Jesús ha sido suspendido de empleo y sueldo por defender lo que es biológicamente evidente: que sólo existen dos sexos, hombre y mujer con cromosomas XY y XX. ¡Y todo porque la directora y la inspectora responden ante la apisonadora ideológica del colectivo LGTBI!«.

La directora y la inspectora

El docente piensa que no le han «dejado defenderse». «Esto se podría haber solucionado en un despacho como ocurre siempre. En un instituto hay conflictos, los profesores pueden equivocarse y esto se podía haber evitado, pero han querido echar más leña al fuego. Han creado un perjuicio para la directora, para mí y para todo el Instituto Complutense. Aquí se quería ir a mucho más y el resultado es gastar unas cantidades ingentes de recursos de la administración».

Este periódico ha tratado de contactar con la directora del centro para que explicara su versión de los hechos. Desde el instituto, se ha expuesto que ella no estaba cuando llamamos y que no habrá más versión que la publicada en la web del instituto.

Se trata de una nota aclaratoria firmada por Ilenia Megías Chico, directora del centro. Expone que ella no puede despedir ni cesar a ningún docente; que es cierto que Barrón ha sido suspendido de empleo y sueldo; y que habían recibido varias quejas por escrito de familias de alumnos de 1 de la ESO «en relación a la práctica docente del profesor en cuestión».

A pesar de todo, Megía dice que los hechos descritos «nada tienen que ver con la afirmación de que sólo existen dos sexos». Y expone que es la Dirección General de Recursos Humanos la que decide apartar cautelarmente a este docente del cuerpo.

Megías Chico asegura que «la Consejería de Educación no va a apartar a un docente de Biología y Geología por afirmar que sólo existen dos sexos, de ser así tendría que apartar a todos los docentes de Biología«.

La defensa comienza en este párrafo a convertirse en ataque de Megías a Barrón. «Lógicamente -reza el texto-, habrá (y las hay) otras cuestiones a tener en cuenta para que se haya tomado esta decisión».

Tras explicar que sólo es una medida cautelar y no definitiva, la directora del centro vuelve a apuntar a Barrón. «Considero que la publicación de esta noticia el mismo día en que se aprueba en el Congreso la nueva ley sobre identidad sexual y el consiguiente ruido mediático que genera parece formar parte de la estrategia de defensa de este profesor ante el procedimiento disciplinario al que se enfrenta».

«La razón principal por la que decido informar al Servicio de Inspección de lo que está ocurriendo no es otra que intentar proteger a los alumnos de 1º de la ESO del IES Complutense«, continúa el texto de una docente que termina agradeciendo «al claustro del IES Complutense y a mi equipo directivo su apoyo durante estas semanas».

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