10 millones de libras para hospitales con ‘listas de la muerte’

Cada año, según los datos publicados por el Ministerio de Salud inglés, 130.000 personas se someten a este protocolo, pero casi 60.000 de ellos no reciben información previa por parte de sus médicos. El ministro Jeremy Hunt acaba de declarar que el LCP es un "fantástico paso adelante para el sistema sanitario nacional

Cada año, según los datos publicados por el Ministerio de Salud inglés, 130.000 personas se someten a este protocolo, pero casi 60.000 de ellos no reciben información previa por parte de sus médicos. El ministro Jeremy Hunt acaba de declarar que el LCP es un «fantástico paso adelante para el sistema sanitario nacional

Elisabetta Longo10/01/2013.Página digital.
En Inglaterra se sigue discutiendo sobre la práctica conocida como Liverpool Care Pathway (LCP), que debería servir para acompañar «con dignidad» hacia la muerte a los pacientes en el final de su vida, incluyéndoles en auténticas «death lists» que establecen medidas como la no reanimación de estos pacientes en el caso de insuficiencias cardíacas o respiratorias y la interrupción de su alimentación e hidratación.

Cada año, según los datos publicados por el Ministerio de Salud inglés, 130.000 personas se someten a este protocolo, pero casi 60.000 de ellos no reciben información previa por parte de sus médicos. El ministro Jeremy Hunt acaba de declarar que el LCP es un «fantástico paso adelante para el sistema sanitario nacional, que no debería demonizarse por un par de casos donde se hayan producido abusos». Pero no todos están de acuerdo.
Los médicos del Christian Medical Fellowship (CMF), una asociación que cuenta con más de cuatro mil miembros, han denunciado «los abusos» que «sin lugar a dudas» se cometen a cuenta del LCP, favoreciendo la muerte de personas que de otro modo habrían podido vivir durante años. Además, han pedido que el gobierno deje de financiar a los hospitales que trabajan con las «death lists». Según el CMF, los hospitales que siguen estos protocolos han recibido del sistema sanitario nacional un total de 30 millones de libras esterlinas más que los demás. En los últimos tres años, por tanto, el gobierno inglés ha financiado las «death lists» con 10 millones de libras esterlinas anuales.
Uno de los casos que ha despertado más polémica en Gran Bretaña ha sido el de un veterano de guerra de noventa años, Charles Futcher, que combatió en la batalla de El Alamein y fue incluido en una «death list» sin su consentimiento. Murió pocos días después, seguido a los diez días por su mujer, Hilda, que murió en el mismo hospital, ella también acababa de ser incluida en la lista de pacientes tratados según el LCP. Su hijo Charlie denunció a los médicos, a los que acusó de haber «tratado a mis padres como a animales de los que deshacerse lo antes posible».
El abuso del LCP ya ha sido denunciado en otras ocasiones por pacientes y familiares. Según los médicos cristianos del CMF, las «death lists» no deberían contar en ningún caso con financiación del sistema sanitario inglés, que se encuentra en situación de colapso y que trata de cualquier forma de aumentar el número de camas disponibles en los hospitales, y que los pacientes deberían ser tratados según el LCP sólo cuando la muerte es verdaderamente inminente. Los pacientes y sus familiares, siempre según las peticiones que estos médicos cristianos solicitan al ministro de Salud, deberían ser informados.

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