Dr. Martínez-Sellés, candidato a la Presidencia del Colegio de Médicos de Madrid: «El Icomem ha tomado posicionamientos en contra del juramento hipocrático»

Manuel Martínez-Sellés, candidato a presidir el Icomem, quiere promover la calidad asistencial y la abolición del consumo del tabaco.

Nuria Monsó. Diario Médico, Madrid
Lun, 07/09/2020 –
«Durante la pandemia se han tomado decisiones por motivos políticos, no clínicos y por personas que no están preparadas para hacerlo». Así se ha pronunciado el cardiólogo Manuel Martínez-Sellés, candidato a presidir el Ilustre Colegio de Médicos de Madrid (Icomem), que celebra elecciones el próximo 17 de septiembre.

Cuatro candidaturas compiten para liderar durante los próximos cuatro años el Colegio de Madrid: Francisca García-Moreno Nisa, Manuel Martínez-Sellés, Juan Evangelista Ruiz de Burgos Moreno y Miguel Ángel Sánchez Chillón, actual presidente colegial.

Los comicios están en gran parte por la pandemia de la Covid-19, cuya incidencia viene aumentando en la comunidad desde agosto, si bien muchas de las propuestas de los programas pretenden dar solución a problemas antiguos de los médicos: precariedad laboral, apoyo a la investigación, mejorar las condiciones en atención primaria…

DM ofrece una primera entrevista con Manuel Martínez-Sellés, que encabeza la candidatura «Soy Médico». Jefe de la Sección de Cardiología del Hospital Gregorio Marañón, defiende la necesidad de promover desde la institución la calidad asistencial e implicar a los médicos inspectores para solucionar parte de la burocracia en atención primaria.

PREGUNTA .- ¿Qué diferencia a su candidatura del resto? ¿Por qué votarles?

RESPUESTA.- Somos una candidatura independiente de sindicatos, de partidos políticos y de intereses mercantiles. Nuestro único compromiso es defender la dignidad del médico en todos los ámbitos y la buena praxis con fundamente científico.

P.- ¿Cuál es el servicio al colegiado en el que, en su opinión, hay que poner más el foco en mejorar durante el próximo mandato?

Los servicios al colegiado han brillado por su ausencia. En cualquier caso, me parece prioritario que el colegio defienda el desarrollo de la Medicina en condiciones adecuadas para el profesional y garantice la ética y la deontología.

P.- Todas las candidaturas proponen reforzar el servicio jurídico e incluso algunas sugieren crear una figura del Defensor del Médico. ¿Cree que está la profesión médica de alguna forma perseguida?

A veces sí hay persecución. Nosotros implementaremos una Oficina del Defensor del Médico con un equipo de experiencia y prestigio que defienda la profesionalidad, el honor y la imagen del médico. Estará dotada de los medios necesarios para investigar y conocer en profundidad los hechos y la naturaleza del conflicto, con todas las facilidades para realizar una defensa eficaz y expeditiva.

Es clave mejorar el acceso a la formación, incrementar tiempos de asistencia y no permitir solapamientos o multitareas en AP

Además, creemos que hay que mejorar la actuación contra amenazas y agresiones para que el médico se sienta protegido y respaldado, con una defensa jurídica con sentido de compensación y ejemplaridad social. Perseguiremos la violencia contra los médicos en cualquiera de sus formas.

P.- Atención primaria lleva años en una crisis continua que se ha acentuado con la pandemia. El diagnóstico de sus problemas está claro. ¿Cuáles son las propuestas prioritarias de su lista para pasar de los dichos a los hechos?

Primaria es prioritaria para nosotros, es el punto clave de acceso al sistema sanitario. Para salir de esta crisis, que es profunda, es fundamental mejorar el acceso a la formación continuada, incrementar tiempos asistenciales y no permitir solapamientos o multitareas. Es muy importante crear mesas de trabajo conjuntas entre atención primaria y especializada para mejorar la relación personal y profesional entre los centros de salud y los Hospitales.

Creo que, además, debemos implicar a los médicos inspectores, colaborando conjuntamente para solventar y agilizar trámites burocráticos. Por último, queremos potenciar los cuidados paliativos.

– ¿Qué cree que necesitan los colegiados del Icomem que trabajan para el sector privado?

Lo primero, que se les escuche. Lamentablemente han sido totalmente ignorados durante los últimos cuatro años. Soy un firme defensor de una asistencia sanitaria pública, pero es un gran error demonizar al sector privado. El médico es médico en la pública y en la privada.

P.- ¿Hay algún colectivo médico o problema que no haya tenido suficiente atención por parte de los colegios profesionales?

Desde luego, la atención primaria y la sanidad privada. Hay muchos otros, pero destacaría a los jubilados y los MIR. Los médicos jubilados se han ganado tener una atención preferencial en consultas y hospitales, es triste que no la tengan y que el colegio no haga nada en ese sentido. Por otra parte, apoyamos incondicionalmente a los residentes y a sus justas reivindicaciones.

P.- ¿Cómo valoran la gestión de la Administración central y autonómica de la pandemia de Covid-19?

Ha sido tardía y tremendamente politizada, sin adecuado asesoramiento científico. Se han tomado decisiones por motivos políticos, no clínicos y por personas que no están preparadas para hacerlo.

Por supuesto que hay excepciones y no creo que haya faltado buena voluntad en la mayoría de los casos. Sin embargo, nosotros creemos que el médico es el eje principal de la gestión de la salud y esto debería traducirse en un papel preponderante en la toma de decisiones.

P.- Propone usted crear desde el Icomem un observatorio y un sello de calidad asistencial. ¿Cree que es un tema que no se trabaja lo suficientemente en la sanidad?

Así es. El colegio debe garantizar la calidad de la práctica médica en los ámbitos competencial y asistencial, siendo también el referente ante cualquier alerta sanitaria. Esto incluye defender una buena praxis con fundamento científico y perseguir el intrusismo y la publicidad engañosa.

Un Observatorio de Calidad Asistencial permitiría asesorar a las instituciones sobre mínimos en instalaciones, equipamiento, tiempos de asistencia y recursos necesarios, turnos de trabajo y dimensionamiento de plantillas. También ayudaría a denunciar situaciones de masificación asistencial o de desabastecimiento, u otras irregularidades que impidan una calidad asistencial adecuada. Fíjese lo útil que hubiera sido la denuncia por parte del colegio de situaciones de desprotección frente a la actual pandemia.

Además, el Sello de Calidad/Acreditación de Excelencia permitiría certificar unidades/servicios que reúnan estas condiciones asistenciales adecuadas.

Un Observatorio de Calidad Asistencial permitiría asesorar sobre mínimos en instalaciones, equipos, tiempos, recursos, plantillas…

P.- ¿Cómo debe ser la relación entre la OMC y el Colegio de Médicos de Madrid?

El Colegio de Médicos de Madrid debería ser líder en la OMC por varios motivos que incluyen el número de colegiados y ser Madrid la sede de Sociedades Científicas nacionales, siete Facultades de Medicina y la Real Academia Nacional de Medicina.

Lo que pasa es que en estos últimos cuatro años el colegio se ha alejado de esas instituciones y ha tomado posicionamientos que van contra el juramento hipocrático, como la eutanasia. En esta situación no es extraño que la relación del Colegio con la OMC no sea buena.

P.- Otra de las medidas del programa es promover desde el colegio la prohibición del tabaco en la vía pública como norma general y la dignificación de los fallecidos en hospitales. ¿Qué papel pueden tener los colegios profesionales en la promoción de este tipo de acciones? ¿Considera que el Icomem ha estado poco implicado en este aspecto?

Por supuesto que el colegio debe estar volcado en la defensa de los médicos. Pero también tiene una responsabilidad con la sociedad que no está cumpliendo. La medida que proponemos de “Madrid sin tabaco” es necesaria y oportuna. Curiosamente se ha puesto en marcha recientemente para prevenir contagios de Covid-19, pero creemos que el Icomem debe apoyar la restricción progresiva del consumo hasta llegar a su abolición permanente en locales públicos, incluyendo la calle.

Esto no es utópico. Hay ejemplos exitosos fuera y dentro de nuestro país. Santa Barbara (California), Nairobi (Kenia) o Groningen (Holanda) son ciudades libres de tabaco. En Filipinas fumar en espacios públicos puede conllevar multas de unos 90 euros o hasta cuatro meses de cárcel. Existe incluso un país, Turkmenistán, en el que está prohibido fumar. En el Camp Nou no se puede fumar, Talarn (Lérida), ha sido pionero en prohibir fumar en zonas al aire libre. Las playas de Baiona (Pontevedra) y Las Canteras (Las Plamas) están libres de tabaco…

Por otra parte, la dignificación del cadáver de los fallecidos en los hospitales y el apoyo al duelo son muy necesarias. Propugnamos la creación de depósitos de cadáveres en los centros, pensados para los acompañantes o familias y medidas de acompañamiento en el duelo.

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