Expertos avisan de la falta de cultura en instrucciones previas

DIARIO MÉDICO.-22-JUN-2015

imagen-quay-28230195_1Médicos y juristas llaman la atención del escaso número de documentos que están inscritos en el Registro Nacional. Creen que tanto el médico como el ciudadano tienen «miedo» para abordar el tema de la muerte.

Mariano Casado Blanco, especialista en Medicina Legal y Forense y secretario de la Comisión Central de Deontología de la OMC, Enrique Villanueva, catedrático Emérito de Granada, Marcos Gómez Sancho, presidente de la Comisión Central de Deontología y Maria Castellano Arroyo, catedrática de Medicina Legal de la Universidad de Granada.

En España no existe todavía una cultura de las instrucciones previas. En otras palabras, no sabemos planificar, consentir y registrar lo que queremos hacer con nuestro cuerpo cuando nos aborde una grave enfermedad. Esta fue una de las principales conclusiones a las que llegaron ayer los expertos que participaron en la Jornada sobre instrucciones previas que organizó la Organización Médica Colegial (OMC) en su sede madrileña.

Los motivos que apuntaron los médicos y juristas son varios, dado el escaso número de instrucciones previas que recoge el Registro Nacional a fecha de abril de 2015 desde hace 13 años (un total de 185.665 documentos respecto a una población de millones de habitantes), hasta el desconocimiento que tiene el propio médico y el miedo que tiene tanto el ciudadano como el clínico a la hora de abordar la muerte.

Álvaro Gándara, presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, explicó que «las instrucciones previas son una herramienta útil, pero que han fracasado porque el ciudadano desconoce su existencia y el médico no lo facilita porque o bien no lo conoce o bien tiene miedo de hablar de la muerte por el fracaso que representa para él». En su opinión, «urge formar al profesional en esta materia con la organización de talleres profesionales, jornadas e incluso hablar desde la Universidad».

El Abogado Ricardo de Lorenzo, que abordó el tema del Registro Nacional de instrucciones previas, resaltó el escaso número de documentos que actualmente están inscritos, pues no llegan a los doscientos mil en toda España. «Cataluña, con 57.910 testamentos vitales inscritos y Andalucía, con 28.024 lideran las comunidades autónomas». Para De Lorenzo, «existe un problema de eficacia social de la ley que regula las instrucciones previas, ya que en toda la génesis de la normativa desde el 2000 hasta 2007 no se constituye el registro nacional». La ley cuenta con el médico a la hora de «interpretar el contenido de las instrucciones previas y cuando hay que consultar en el registro».

El letrado denunció la «hiperregulación» autonómica que existe respecto a las instrucciones previas, que «si no entran en colisión si lo hacen en confusión», pues no en vano existen hasta cinco expresiones diferentes entre las comunidades autónomas para referirse a las voluntades anticipadas. «Y es que dicha situación no facilita su aplicación normativa». También apuntó que muchos ciudadanos no cuentan con el médico para elaborar las instrucciones previas.

Miedo y soledad
Serafín Romero, vicepresidente de la OMC, también suscribió el «miedo» que tiene el médico de Familia a «plantear duelos prematuros o conflictos familiares», y la falta de conocimiento con respecto a las instrucciones previas. Romero valoró la situación de privilegio en la que se encuentra el médico de primaria al ver a diario a pacientes que acuden a la consulta por «miedo» y «soledad».

Todos los expertos coincidieron en que la OMC debería promover, a través de su comisión deontológica, «la creación de un modelo de instrucciones previas, como las que ya existen en otras instituciones públicas, para que sirva de referencia a los ciudadanos que quieran consultar o asesorarse».

El desconocimiento por parte de los profesionales de la existencia de las instrucciones previas no es baladí. Gándara puso un ejemplo muy ilustrativo:en uno de los hospitales madrileños más grandes de la comunidad ningún médico conocía la clave para entrar a consultar si un paciente tenía o no realizada una voluntad anticipada». Un hecho que pone al descubierto el escaso interés de una herramienta asistencial.

La información es clave para comprender
María Castellano Arroyo, catedrática de Medicina Legal de Granada, señaló en la jornada de la OMC sobre instrucciones previas, la importancia de que «el médico informe al paciente de un modo sereno, paulatino, acerca de las instrucciones previas con el fin de que pueda comprenderlas». En su opinión, debería constituir un acto «asistencial».

Aspecto en el que coincidió Mariano Casado, especialista en Medicina Legal y Forense y secretario de la Comisión Central de Deontología de la OMC. Marcos Gómez Sancho, presidente de la Comisión Central de Deontología y Enrique Villanueva, catedrático Emérito de Granada, subrayaron el papel tan importante que juega el médico en la información.

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