Científicos españoles consiguen la reprogramación de células ‘in vivo’ a estado embrionario

El grupo de Manuel Serrano, director del Programa de Oncología Molecular y jefe del Laboratorio de Supresión Tumoral del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), revela en Nature que es posible aplicar la reprogramación celular ‘in situ’.
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Manuel Serrano y María Abad
CF | Madrid | redaccio@correofarmaceutico.com | 12/09/2013 00:00

Por primera vez, un grupo de científicos ha conseguido que células adultas de un organismo vivo retrocedan en su desarrollo evolutivo hasta alcanzar las características de las células madre embrionarias. Manuel Serrano, director del Programa de Oncología Molecular y jefe del Laboratorio de Supresión Tumoral del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), es el coordinador de este trabajo, en el que se ha dado un nuevo giro a las aplicaciones del cóctel de factores de Shinya Yamanaka.

Serrano refrenda ahora con su publicación en Nature una investigación que ya presentó en la XLV Lección Conmemorativa Jiménez Díaz, en Madrid, tal como adelantó Diario Médico. El trabajo ha contado con el apoyo del equipo de Miguel Manzanares, del Centro de Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC).

Los investigadores utilizaron ratones modificados genéticamente para que se pudieran activar a voluntad los cuatro genes de Yamanaka. Una vez activados, observaron que las células adultas retrocedían hasta llegar a adquirir las cualidades de las células madre embrionarias.

MÁS TOTIPOTENCIA
Otro hallazgo clave del experimento es que las células pluripotenciales obtenidas mediante esta reprogramación in situ mostraron una capacidad de diferenciación más amplia que las obtenidas por cultivo in vitro; en concreto, equivalentes a las de los embriones humanos de 72 horas de gestación, con una masa de dieciséis células. Incluso fue posible inducir la formación de estructuras pseudoembrionarias en las cavidades torácica y abdominal de los ratones. Los pseudoembriones presentaban las tres capas propias de los embriones (ectodermo, mesodermo y endodermo), estructuras extraembrionarias como el saco vitelino e incluso signos de formación de las células sanguíneas.

«Estos datos nos indican que nuestras células madre son más versátiles que las iPSobtenidas in vitro», destaca María Abad, investigadora en el grupo de Serrano y primera firmante del trabajo.

Los autores reconocen que las eventuales aplicaciones terapéuticas de este hallazgo aún están lejos, aunque reconocen que en principio las nuevas células podrían tener los mismos objetivos regeneradores que las células iPS convencionales; Serrano, en concreto, alude a la utilidad de una hipotética reprogramación transitoria, no completa, en la medicina regenerativa o en la ingeniería tisular. Y aún más concreto, alude a la reparación de tejidos tras un infarto de miocardio o una lesión medular, y a la obtención de células productoras de insulina. Más compleja ve su aplicación en enfermedades neurodegenerativas como Parkinson y Alzheimer, tal como indican los estudios en marcha en estas patologías con terapia celular.

Además, Serrano recuerda que lo importante ahora es comprobar que la reprogramación in vivo puede ayudar a generar de forma eficiente diferentes tejidos.
Un punto de partida y una curiosidad

El trabajo de Serrano «es referencia para una posible estrategia regenerativa: la reprogramación de tejidos in situ», afirman Alejandro De Los Angeles y George Q. Daley (Instituto Médico Howard Hughes), en Nature. Y Robin Lovell-Badge (MRC británico) destaca que plantea la curiosidad de que las iPS in vivo difieran de las in vitro, y centra las posibles aplicaciones médicas en la obtención de estas células en modelos animales.

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