Ashya King, el niño «secuestrado» del hospital por sus propios padres y felizmente recuperado del cáncer

Fue diagnosticado a los cuatro años con un tumor maligno a nivel del cerebelo

Sus progenitores rechazaron darle quimioterapia y buscaron fuera de Reino Unido tratamiento de radiación de protones que les costó hasta la detención


FECHA DE PUBLICACIÓN29/08/2014

¿QUÉ OCURRIÓ?Se desata la alarma por la salida de un niño enfermo de cáncer del hospital Southampton sin permiso de los médicos y se sospecha que los padres viajan hacia España en busca de un tratamiento alternativo a la quimioterapia.


EL MUNDO – CARLOS FRESNEDA

http://www.elmundo.es/internacional/2018/05/05/5aec4824e2704e196d8b4618.html

FOTO: EL MUNDO

«Libre de cáncer»… El padre de Ashya King no pudo contener las lágrimas al leer el diagnóstico de su hijo. La buena noticia le llegó por carta con el membrete del Southampton General, el mismo hospital que cuatro años atrás le denunció por el «secuestro» del niño, en busca de un tratamiento alternativo para su tumor cerebral.

«Mi mujer me dijo: todo está bien, no hay necesidad de llorar», confesó Brett King al poco de abrir la carta, ante la mirada de su cómplice de sus esposa, Naghemeh . «Pero había muchas emociones en juego: felicidad, alivio, gratitud… No puedo ponerle palabras«.

El caso es que cuatro años después de haber saltado a los titulares de medio mundo junto a sus padres, en la dolorosa travesía que le llevó hasta Vélez Málaga antes de recalar finalmente en Praga, Ashya King vuelve a ser un niño feliz en Southsea, en el sur de Inglaterra. Ha cumplido ya los ocho, va normalmente al colegio, monta en bicicleta y juega al fútbol. Apenas quedan señales visibles de su trauma.

Su sueño, como confesó recientemente en un programa de la ITV, es convertirse un día en un «chef» de reputación mundial. También le gustaría volver algún día con sus padres a España, para ver jugar al Real Madrid y quitarse de paso la espina de Soto del Real (donde estuvieron encarcelados sus padres por unas horas por la orden europea de arresto).

A estas alturas, Bett y Naghemen King aseguran no guardar rencor ni al hospital ni a los jueces británicos, y tampoco a las autoridades españolas. Al fin y al cabo, el paso fugaz de la familia por España -donde recibieron incontables muestras de apoyo y donaciones- fue clave para que Ashya fuera finalmente tratado con radiación de protones en una clínica especializada en Praga.

Todo podría haber sido mucho más fácil, es cierto. El caso reciente de Alfie Evans, el niño con una enfermedad neurodegenerativa fallecido en un hospital de Liverpool, ha vuelto a provocar el dramático forcejeo entre los padres, los médicos y los jueces para determinar qué es lo mejor para un niño.

La doctrina del parens patriae, que otorga al Estado la obligación de cumplir con la «función parental» cuando los progenitores no lo hacen, vuelve a estar en candelero en el Reino Unido. Los padres quisieron llevarse a Alfie a un hospital de Roma para recibir tratamiento, pero los jueces lo impidieron. Ni siquiera la mediación del Papa Francisco pudo doblegar la rigidez de las leyes británicas.

Escala y detención en España en busca de tratamiento

En el caso de Ashya King, la condición de testigos de Jehová de sus padres sirvió también para levantar en su día las «sospechas». De poco sirvió que el padre, Brett, dijera claramente que su motivación no era religiosa, sino simplemente humana: «¿Quién no desea el mejor tratamiento para su hijo enfermo?».

Ashya fue diagnosticado a los cuatro años con un meduloblastoma: un tumor intercranela maligno a nivel del cerebelo. Después de una primera intervención quirúrgica en el Soutampton General Hospital, los médicos recomendaron seguir un tratamiento con quimioterapia.

Brett y Naghemeh King alegaron que su hijo era muy pequeño y que estaba ya demasiado debilitado para recibir la «quimio». Los padres se informaron y argumentaron que el mejor tratamiento para su hijo era la radiación de protones, pero el Servicio de Salud Británico (NHS) no ofrece esa opción.

Así empezó el tira y afloja que saltó a titulares en agosto del 2014, cuando Ashya King salió del hospital pese a las resistencias de los médicos. Horas después, sus padres tomaron un ferry, rumbo a Francia, y desde allí viajaron en coche hasta llegar a Velez Málaga, donde fueron finalmente localizados. Los padres fueron detenidos durante 24 horas en cumplimiento de la orden europea de arresto, mientras el niño convaleciente recibía tratamiento de urgencia en un hospital de Málaga.

Finalmente, un alto tribunal británico reconoció a los padres el derecho a que su hijo recibiera el tratamiento que deseaban en una clínica de Praga. El Hospital General de Southampton siguió en sus trece y advirtió a los padres que los efectos secundarios de la radiación con protones son similares a los de la quimioterapia.

Ashya King pasó al final tres meses junto a sus padres en Praga y regresó al Reino Unido a principios del 2015. En marzo de ese año, un escáner reveló que no había restos del tumor maligno en el cerebro del pequeño. Un año después, el NHS decidió cubrir los gastos de futuros casos de meduloblastoma con radiación de protones en el extranjero

En el 2018, un nuevo escáner en el mismo hospital donde Ashya fue «secuestrado» por sus padres, confirmaba que el niño está «libre de cáncer». Caso felizmente cerrado. Y motivo de reflexión para evitar estos dramas mediáticos que periódicamente sacuden el Reino Unido.

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